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Mi Primer Encuentro Con Un Travesti

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  • Mi Primer Encuentro Con Un Travesti

    Fiamma escort vip Centro

    Escort en Tribunales

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    A una cuadra de la casa de mi infancia, sobre una avenida muy concurrida a toda hora, tarde por la noche, paraban ”discretamente”, dos o tres travestis. ”Discretamente” digo, porque uno de ellos invalidaba completamente el adverbio. La razón era que uno de esos travestis "vestía" una musculatura en sus extremidades inferiores que era de no creer. Siempre andaba con un vestidito muy cortito que exponía sus piernas imponentes y que literalmente paraba el tránsito. Había que tener suerte para verla, porque no duraba mucho en la esquina ya que la levantaban rápido. Eso me indicaba que no era el único que le admiraba las piernas.
    Yo, con 17 años, noviaba con una vecina.
    Sin embargo, aún virgen, fantaseaba con que este travesti era en realidad una mujer, una prostituta. El tenor de las fantasías involucraba esas columnas que parecían obra de arte de los griegos.
    Una noche, volviendo de la escuela nocturna, la diviso, sola, caminando en mi misma dirección unos cincuenta metros delante mío. En ese momento, en sentido contrario, pasa a mucha velocidad un Falcon, uno de esos sin chapa. Al verla, inician una frenada a fondo con sucesivos rebajes. El trava no pierde tiempo y echa a correr enloquecidamente para evitar la detención. Al llegar a la altura de mi casa, que era la única con portón bajo y con comunicación directa al fondo del jardín, ingresa y desaparece de la vista. Cuando el Falcon detuvo suficientemente su marcha, hizo un giro en ”U” y volvió a buscarlo. Ya no estaba. Yo me acercaba a casa, se detuvieron y me preguntaron si había visto para dónde había escapado. Sí, se subió a un auto, contesté. Ingresé a mi casa, directo hacia el fondo, sin una idea clara de que era lo que pretendía. Cuando me acercaba al galpón de las herramientas de jardín, siento una voz que dice: Gustavo, sos vos?. Epa, sabe mi nombre?!
    Sabés mi nombre??? Me dijo que se lo había preguntado a los despachantes de la estación de servicio de la otra cuadra. Que me tenía fichado porque era un chico tan lindo con un culito que era un poema. Me quedé sin saber que decir. Me dijo que no me preocupara, que no me iba a hacer nada, aunque le gustaría. Supuse riesgoso mencionarle en ese momento que sus piernas no me dejaban dormir. Con los brazos que tenía, delgados pero con una musculatura marcada, especialmente unos tríceps bien abultados, no tendría yo mayores chances de defenderme. Me preguntó si los milicos se habían ido. Le mentí y le dije que no para poder prolongar un poco nuestro encuentro. No resultó mentira, los milicos volvieron. Subieron el auto a la entrada de casa y buscaron iluminar el fondo. Tuvimos que meternos en el galpón que, por estar lleno de bolsas de cemento, sólo nos dejaba un metro cuadrado donde escondernos. Despertá a los ocupantes de la casa y deciles que es un procedimiento!! .. se escuchó desde la puerta. Por suerte mis viejos habían ido al cumpleaños de un tío. Después de un rato se retiraron y se quedaron en la esquina a la espera. Estuvimos más de una hora parados en silencio en el mismo metro cuadrado de espacio. Me enteró que ella y su amiga, solían entrar al jardín de casa para usar el bañito de servicio que está detrás de la casa … que sabía cual era mi habitación, que alguna vez había pensado golpearme a la ventana para charlar conmigo, pero que sabía que yo estaba de novio con Carolina. Yo mudo, sorpresa tras sorpresa, dónde iba a terminar todo esto … me preguntó si Carolina me trataba bien, porque sería una pena que un chico tan lindo como yo no fuese feliz. Me preguntó si ya lo habíamos hecho. Le respondí que no, que aún eramos vírgenes. Decidí dar un salto en la oscuridad, le dije que aunque la quería mucho a Caro, hubiese deseado que ella tuviera piernas como las suyas. Que fantaseaba que Caro tenía piernas musculosas como ella …
    Daniela sufrió un estremecimiento que expresó en una exhalación sonora y prolongada … me tomó de los hombros y me dijo: Ay mi vida, no sueñes más, hacé realidad tus fantasías, apoyó su pie derecho sobre una pila de bolsas y llevó mi mano sobre sus pantorrillas. Me contó que era ciclista pistero, que había ganado muchos premios y que por eso tenía esas piernas. Mi amiguito pegó tal salto que se me escapó del calzoncillo. Toqué con timidez y muy brevemente y enseguida traté de interrumpir con explicaciones y charla. Le dije que sabía que esas piernas gustaban a muchos ya que la levantaban a ella todo el tiempo. Con mucha calma me dijo que no era esa la razón principal por la que la levantaban … con pudor dejó ahí su explicación. No entendí e insistí que tenía que ser eso … insistió que no, pero me dijo que en un rato podíamos ir al bañito de servicio donde había buena luz y que ahí podría darme el gusto de tocarle y besarle las piernas, que ella me masturbaría, y que lo podíamos hacer todas las veces que yo quisiera.
    Cuando cruzabamos el jardín rumbo al baño, aproveché para acomodar lo que se me había desacomodado anteriormente. Daniela me dijo que ella se había excitado un poco, que no me asustara y que no me preocupara, que no me iba a tocar. Entramos, cerré la puerta con llave y antes de prender la luz, Daniela tomó mi mano y me dijo, creo conveniente que sientas con la mano lo que vas a ver cuando prendas la luz. Llevó mi mano delicadamente a su miembro. Susto y shock fue mi reacción. Prendí la luz para ver lo que no podía creer. Era enorme, venoso y con forma de choclo, de choclo gigante. No sabía que hubiera penes de semejante tamaño, más del doble del mío. Pensaba que los travestis, por su orientación hacia la feminidad, tendrían penes chiquitos. Me explicó que esa era la razón por la que la levantaban tanto los automovilistas, ya sabían lo que ”calzaba”. La cabeza del pene le tapaba el ombligo y un poco más; 27 cm según me contó. Lo sabía porque había clientes que iban preparados con centímetro para medirla. Le pregunté si lo había usado con mujeres. No desde que se separó, me respondió. Les cabe a las minas éso? A algunas sí, a otras no … y aunque les cupiera, fueran por delante o por atrás, mujeres como hombres, con mucha frecuencia les saca sangre.
    Me dijo que, salvo en una oportunidad, siempre había sido muy suave en las penetraciones. En la citada oportunidad, usó su arma para vengarse de un juez que había hecho encerrar a una colega. Lo penetró sin gel y con tanta fuerza que lo lastimó mal. La habitación quedó hecha un desastre, para no hablar del culo del juez, que anduvo con licencia por un tiempo bastante largo.
    Entregar el trasero no había estado nunca en mis planes, menos ahora, se lo insinué, pero le propuse que si me dejaba sentirle bien las pierna no tendría problemas en masturbarlo. Así fue, varias veces en el transcurso de las dos horas que estuvimos en el baño. Descubrí algo extraño, me erotizaba verlo excitado en mi honor.
    Lo mío con Carolina murió esa noche.
    Repetimos la mano un par de veces a la semana durante un par de meses. Un buen día, me anunció que notaba que nos habíamos vuelto muy adictos el uno al otro. Que eso no era justo conmigo que tenía 18 años y una vida por delante. No quería estancarme en algo que no tenía futuro para mí, (nociones que ya habían anidado en mi mente) y que por ese motivo había resuelto volverse a Rosario. No cabía duda que lo hacía desde su más grande amor y respeto y sin ápice de mezquindad.
    Superé el trance sin mucha dificultad, virgen todavía, de adelante y de atrás, aunque no desde el aspecto moral, decidí volcarme nuevamente a las mujeres, y así lo hice durante los siguientes 27 años.
    Desde hace unas semanas, ya libre de compromisos personales y sociales desde hace bastante tiempo, virgen todavía de atrás, seguramente encaminado a permanecerlo en esta vida, he salido a buscar a una ”Daniela” para revivir lo que fue una experiencia que, por única y por intensa, me ha quedado grabada como ninguna otra. La cuestión es si habrá travas que tengan piernas de ciclista?

  • #2
    Mi Primer Encuentro Con Un Travesti

    Sadeugras: Gracias por contarnos tu historia.
    Mis saludos. Stendhal.

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    • #3
      Re: Mi Primer Encuentro Con Un Travesti

      Muy linda tu historia. Espero que no te lo tomes a mal, pero me suena más a fantasía que a realidad.

      Igual muy linda
      :patadade: percante que me amuraste, en lo mejor de mi vida...........

      Comentario


      • #4
        Re: Mi Primer Encuentro Con Un Travesti

        ja..muy buen ahistoria

        Comentario


        • #5
          Re: Mi Primer Encuentro Con Un Travesti

          Estimado sadeugras, muy buena historia.
          Un Abrazo y que encuentres lo que estas buscando.
          "No son los años, es el Kilometraje, "

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          • #6
            Re: Mi Primer Encuentro Con Un Travesti

            Muy buena historia
            Abrazo

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            • #7
              Re: Mi Primer Encuentro Con Un Travesti

              premio clarin 2007 a la novela de ensue&#241;os.
              --------------------------------------------------------------------------
              PREFIERO QUE ME COJAN LOS HUMANOS A QUE ME COMAN LOS GUSANOSSSSSSSSS.

              EL MEJORRRRR AMIGO DEL HOMBRE..... ES EL PERROOOOOOO, NO??????? TE QUIERO BOBBY

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              • #8
                Re: Mi Primer Encuentro Con Un Travesti

                excelente !
                que importa si es verdad o mentira ?
                lo que me calente con el ba&#241;ito ese !!!

                gracias

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