Anuncio

Colapsar
1 de 2 < >

Argentinaxp.com

Escorts
2 de 2 < >

Club de Caballeros Argentina

Obtené acceso a la mejor información de Argentina y el Mundo. Asociate hoy y comenzá a disfrutar!
Ver más
Ver menos

Que sí, que no, que blanco que negro

Colapsar
X
  • Filtrar
  • Tiempo
  • Mostrar
Limpiar Todo
nuevos mensajes

  • Que sí, que no, que blanco que negro

    Fiamma escort vip Centro

    Escort en Tribunales

    Escort en Tribunales
    Un martes a la tarde caminaba por el centro como todo un turista. Soy porteño pero hace muchos años que me fui, así que supongo que sí que soy un turista ¿no?…

    Entro en un cibercafé y me pongo a leer el foro de escorts, miro las fotos y me entusiasmo con las historias. Me decido por una morocha un poco veterana que tiene mucho elogio y en las fotos parece estar bien dotada. Justo lo que necesito, me digo y uso una de las cabinas del mismo comercio para llamar.

    Primero me atiende mala onda y después se suaviza. Arreglamos para que me presente inmediatamente en su depto. que estaba a escasas cuadras. Se despide mal, me dice algo de “guacho” y por su tono de voz me la imagino haciendo una mueca de desagrado. “Me habrá parecido, ¡qué boludo!” me digo y emprendo la caminata por una Buenos Aires otoñal. Edificio antiguo, ascensor de esos enrejados que te dejan ver los pisos mientras vas subiendo y una puerta grandota de esas bien altas y de doble hoja.
    Una señora de más de cincuenta con un camisón largo elegante me hace pasar con mucha cortesía. Yo la miro con malicia pero espero que no sea ella la que me va atender aunque me gusta lo que se ve. Me hace sentar y me ofrece un café. Espero un minuto y aparece una chica que no tendría más de 20 años, llena de granos y muy obesa. Se presenta como Lucy mientras se levanta la pollera para mostrarme un culo peludo y gigantesco. Se mete el dedo y me dice con bastante prepotencia que me tiene que cobrar. No sé si reírme o qué y le digo que me gustaría tratar directamente con XXX, con quien hablé por teléfono. Me dice que se va a fijar si está y desaparece de nuevo. Empezamos bien…
    La señora mayor me trae el café en una bandejita muy elegante que parece de plata y cuando le explico lo que acaba de pasar mira para atrás con mucha cara de incógnita. Cuando noto que tiene el camisón abierto, levanta las cejas forzadamente y me dice “ya te aviso, gorrión”, pero como dudando.

    Cinco minutos después se escucha alguien que canta lo que parece una ópera pero cuando la morocha flaca entra, la música se termina. Se presenta, es la que vi en las fotos y con la que hablé por teléfono, no hay duda. Le doy mi nombre artístico y ella hace una reverencia que me parece de lo más graciosa. Al agacharse se le ven las tetas y ella se queda un momento agachada, se las mira, me mira a mí y se sonríe mientras dice “te gustan, éh”. Yo hago que si con la cabeza y ella de la mano me lleva hacia una de las tres o cuatro puertas, la abre y entramos. Estaba en semi penumbra. Me pregunta a qué vine y le pregunto que qué hay para ofrecer. Me dice que “acá hay de todo y no me digas lo que querés, yo te lo doy por el mismo precio”. Se desnuda, me dice “sacate todo” apretando los dientes y sale. Vuelve a los cinco minutos (una eternidad) con cara de odio y me pide 400 pesos. Empiezo a tratar de negociar por el lado de “lo que me dijiste por teléfono…”. Pero me hace callar con la mano, con un gesto apuntando a la puerta me lanza un grito histérico: “¡cuatrocientos, nene!”. Cuando me repongo del susto, se ríe y me dice que es una broma.
    Vuelve a salir y a entrar unas tres veces más, cada vez se va desnudando más. Una vez entra sonriendo, otra llorando y la tercera, vestida con un camisón transparente, muy parecido al de la primera señora, la que me recibió. Se me acerca y me dice al oído “¿te gusta que las mujeres te espíen?” No me deja responder porque me saca los 200 pesos de la mano con un gesto de aprobación y me empieza a hacer unos masajes buenísimos en las nalgas, ahí, parados en medio del cuarto. Acto seguido, recitando lo que creí reconocer como un romance del Medioevo se saca la ropa y me dice: te doy placer y después te hago masajes. La quiero tocar mientras pone unos tangos orquestados pero me saca la mano bruscamente. Inmediatamente hace una especie de paso de ballet y me agarra las manos para pasárselas por todo el cuerpo. Se pone a llorar y me dice que lo único que quiero es su cuerpo. Cuando parecía que todo se convertiría en un drama, lanza la risotada y se empieza a meter cada uno de mis dedos en la boca mientras se me pega y se empieza contorsionar como loca, su ingle contra mis piernas.

    Mi reacción era de risa en general pero por momentos me preocupaba hasta donde llegaría la situación.

    Así siguió la tarde y al final me insistió para que me lleve los 350 pesos. Yo me hice el honesto pero insistió tanto que salí ganando unos 150 ese día.

    Eso fue hace dos años. De casualidad, la semana pasada llegó a mi computadora un video donde aparezco en bolas junto a esa morocha desde varios ángulos y donde también otros sujetos, en situaciones parecidas, reaccionan con carcajadas, enojos o directamente se van de la elegante residencia dando un portazo.

  • #2
    Respuesta: Que sí, que no, que blanco que negro

    ?????????????????????????????????????????????????? ???

    Comentario


    • #3
      Respuesta: Que sí, que no, que blanco que negro

      ¿que es esto?
      saludos

      Comentario


      • #4
        Respuesta: Que sí, que no, que blanco que negro

        la verdad coincido que no te entendí un pomo, una vieja, una escort o mina llorando pasando a la risa???? que onda??

        Comentario

        Trabajando...
        X