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  • Preservativo=20% de riezgo?

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    Leí esta nota y me parecio interesante compartirla y saber si alguien tiene idea si es verdad...

    http://www.encuentra.com/documento.p...4&f_tipo_doc=9
    Me gusta la calidad, no soy bagartero :022:

  • #2
    Re: Preservativo=20% de riezgo?

    QUÉ BÁRBARO! Siempre la Iglesia oscureciéndolo todo...Si, Si, la Iglesia es impoluta.



    El Vaticano vuelve a proteger a los curas pedofilos


    noticiasvirtuales.com



    El Vaticano no encontró elementos que demostraran que Marcial Maciel, sacerdote mexicano fundador de los Legionarios de Cristo, incurrió en abusos sexuales, como se le acusa en su país, aseguró la congregación, versión que cuestionó uno de los denunciantes.



    Bendicto XVI, en el silencio
    "No hay ningún proceso canónico en curso, ni lo habrá, respecto a nuestro fundador, el padre Marcial Maciel. El siempre ha afirmado rotundamente su inocencia", dijo Rafael Jacome, vocero de los Legionarios, en entrevista telefónica desde Roma con la emisora W Radio.

    Sin embargo, en declaraciones a la misma emisora, Fernando Pérez Olvera, uno de los denunciantes, puso en duda que se haya cerrado el caso del padre Maciel, ya que "esta información tendría que darla directamente El Vaticano a los medios, no a los Legionarios de Cristo".

    Cinco meses antes de que el cardenal alemán Joseph Ratzinger se convirtiera en el Benedicto XIV , el ahora pontífice había ordenado investigar de nuevo las denuncias de pedofilia contra el sacerdote mexicano Marcial Maciel, quien en 1998 fue acusado de abusar sexualmente a jóvenes seminaristas.

    El padre Maciel, ahora de 85 años, estuvo al frente de la organización Legionarios de Cristo, y hoy protagoniza uno de los mayores escándalos sexuales de la Iglesia Católica en América.

    La polémica entorno a los supuestos abusos de Maciel sigue dando de qué hablar a pesar de que las acusaciones se realizaron ante el Vaticano hace siete años. Los seguidores del controvertido cura, por su parte, hacen campañas de apoyo para limpiar la honra de su líder.

    Cuando surgió la imputación inicial en 1998, nueve miembros de su congregación hablaron de que Maciel les sodomizaba además de pedirle que lo masturbaran, durante los años 40, 50 y 60. Aunque, datos de la agencia italiana Adista, comentan que el primer caso se dio en 1941 (año de la fundación de los Legionarios), pero en ese momento se tomó como un malentendido.

    Las denuncias, que estaban en el congelador fueron reabiertas en diciembre del 2004 por el propio Ratzinger, cuando aún se desempeñaba como prefecto de la Congregación de la Doctrina para la Fe ex Santo Oficio, pocos meses antes de que muriera Juan Pablo II .

    Esto provocó que las heridas se abrieran y comenzaran de nuevo las investigaciones. La congregación decidió entrevistar a las presuntas víctimas del cura Maciel, aunque éste en repetidas ocasiones ha insistido en que las acusaciones son falsas.

    No obstante, Votos de silencio , publicado en 2004 por los columnistas Jason Berry y Gerald Renner (ambos del diario The New York Times ) el tema de los supuestos actos de abuso de Maciel vuelve a relucir y afirman de que Ratzinger en cierto modo trató de incubirlo.

    Supuestamente, según Berry y Renner, en el pasado Benedicto XVI presuntamente había manifestado que las noticias sobre abuso sexual por parte de religiosos eran una campaña de los medios informativos para desprestigiar a la Iglesia Católica.

    Los autores infieren, sin embargo, que ahora como Papa, Benedicto XVI podría continuar investigando las denuncias de abuso dentro de la Iglesia, sobre todo aquellas que rodean al padre mexicano.

    "El hecho de que la investigación a Maciel haya sido reabierta debe traer un poco de esperanza a las víctimas del abuso", expresó Berry en el diario estadounidense.

    Pero las víctimas siguen sin creer que la justicia alcanzará al sacerdote mexicano.

    "En esto yo tengo mis razones de escepticismo", relató José Barba, una de las presuntas víctimas de Maciel. "No por completo, pero no soy ingenuo para creer que todo va a salir muy bien (...)".

    La interrogante que actualmente rodea el escándalo es por qué el Vaticano y principalmente Ratzinger no hizo nada cuando se destapó públicamente el abuso en 1998.

    "El cardenal Ratzinger le dijo en 1999 a un obispo mexicano que no era prudente actuar en contra de Maciel, un hombre que había aportado tantos jóvenes al sacerdocio", escribió Berry.

    El autor añadió en su libro, que otras de las razones por lo que Maciel nunca fue tocado se debió también a que Maciel siempre tuvo una gran amistad con el fallecido Papa, Juan Pablo II.

    En el recuento de los daños
    El primero en desatar el escándalo fue Juan Vaca, un joven seminarista de los Legionarios. Tras años de permanecer en la organización, Vaca decidió renunciar en 1946, mandó una carta al propio Maciel, donde le enfatizaba que había tomado esta medida como consecuencia de los abusos que recibió.

    En 1978, este mismo escrito, fue enviado al papa Juan Pablo II por medio de la embajada vaticana en Washington y lo único que recibieron como respuesta fue el acuse de recibido.

    Al inicio de la década de los 90, cuando en los titulares de los diarios estadounidenses aparecieron los abusos sexuales perpetrados por miembros del clero, los ex compañeros de Vaca, decidieron hablar de las experiencias pederastas a las que fueron sometidos por Maciel.

    En 1997, cuando la Congregación de la Doctrina de la Fe, que tiene el poder excomulgar a los sacerdotes culpables de abuso sexual, recibió una carta por parte del obispo John R.McCann de Nueva York, en donde le presentaba acusaciones detalladas sobre el abuso sexual de Vaca, quien en ese entonces pertenecía a la diócesis de McCann.

    "Todo lo que hizo [Maciel] contradice las creencias de la Iglesia y de la orden", escribió el padre Vaca en una carta de más de 12 páginas en donde relató, escabrosamente, la pederastia que se ejerció en su contra.

    "Cuántas veces usted me despertó en medio de la noche y me tuvo con usted, abusando de mi inocencia. Noches de temor, tantas noches de absoluto temor: tantas noches de sueño perdido, que en más de una vez puso en peligro mi propia salud psicológica", dice en el texto.

    En 1999 el cura Alberto Athié le envió a Ratzinger otra carta exponiéndole más denuncias.

    "La carta la envié con el obispo (mexicano) Carlos Talavera y él personalmente se la entregó a Ratzinger", y en ella se narraban algunos testimonios contra Maciel, entre ellos el que le hiciera Juan Manuel Fernández Amenábar, una de las presuntas víctimas de esos abusos sexuales.

    El sacerdote Fernández Amenábar hizo esas confesiones a Athié antes de morir en 1995.

    Desde entonces, Athié se convirtió en el abanderado de esa causa, lo que provocó presiones por parte de autoridades eclesiásticas que lo orillaron a renunciar a la Iglesia en 2003.

    De acuerdo con Athié, al recibir la carta Ratzinger le dijo a Talavera que "era un caso delicado que no se podía tratar porque Marcial Maciel era un buen amigo de Juan Pablo II, que había llevado muchas vocaciones y bienes a la Iglesia".

    Todas las supuestas víctimas del padre Maciel eran seminaristas adolescentes en la orden. Entre los acusadores se encuentran tres profesores, un maestro, un abogado y un ingeniero además de Vaca, un sacerdote.

    Pese a que El Vaticano confirmó que había recibido las cartas, no se dijo nada más y se hizo caso omiso a las acusaciones hasta que Ratiznger reabrió el caso. Inclusive el cardenal de México, Norberto Rivera, comentó que había un complot en contra de Maciel.

    Según los denunciantes, las víctimas de Maciel pueden ascender a unos 200 muchachos, quienes han callado por la imagen santificada que de Marcial se les inculca a los menores, entregados por sus familias a la congregación para convertirlos en curas.

    "Le hacen a uno creer que al entregar nuestra vida a Dios ya no somos dueños de nada, ni de nuestra alma ni de nuestro cuerpo", expusó Barba en versiones periodísticas.

    Hasta el momento la congregación Legionarios de Cristo cuenta con cerca de 500 sacerdotes y 2,500 seminaristas. Recibe fondos privados y estatales, está presente en 20 países, la mayoría en América Latina, y administra 12 universidades, dos de las cuales se encuentran en Roma y Madrid.


    Cuatela de algunos católicos
    Los rumores de los presuntos abusos por parte de Maciel dentro de los Legionarios, pusó en alerta a otras autoridades católicas de Estados Unidos, y es por esta razón, que no dudaron en marcar su línea con la institución.

    Para muestra están las cartas escritas por el arzobispo de St. Paul Minneapolis, monseñor Harry Flynn, en donde les prohíbe a los miembros de su congregación cualquier actividad o relación con los Legionarios.

    Flynn acusa a la organización católica de actuar de "modo vago y ambiguo" y de promover una "Iglesia paralela" que separa a las personas de sus parroquias", explica el texto.

    En el 2000, el Obispo de Columbus en Ohio, monseñor James A. Griffin y el vicario general de la diocesis de Baton Rouge, en Lousiana, alertaron a los padres y familiares de las escuelas religiosas sobre las formas de actuar de los Legionarios. Se resaltó que se eligen a muchachos muy jóvenes para asistir a retiros fuera de las ciudades, por lo que el contacto que se tiene con los parientes es casi nulo.

    "Exhortamos a padres y educadores a informarse de cada organización con la cual los muchachos entren en contacto", finaliza la misiva.

    Según la investigación hecha por la agencia Adista, los Legionarios de Cristo eran mal vistos en el ambiente eclesiástico, desde hace un buen tiempo, especialmente en Estados Unidos.

    Una vida con los Legionarios
    Según la página oficial de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel nació el 10 de marzo de 1920 en Cotija de la Paz, Michoacán (México).

    En 1936 se trasladó a la Ciudad de México para empezar su formación sacerdotal en el seminario dirigido por el Obispo de Veracruz, Monseñor Rafael Guízar y Valencia y a los 16 años de edad fundó los Legionarios de Cristo en 1941, y en 1949 creó el Movimiento de apostolado Regnum Christi.

    Recibió la ordenación sacerdotal el 26 de noviembre de 1944, en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en México. Dos años más tarde se trasladó a España con el primer grupo de jóvenes que cursarían sus estudios humanísticos en la Pontificia Universidad de Comillas.

    En 1950, Maciel instauró el Centro de Estudios Superiores de la Legión de Cristo en Roma. Sería Pablo VI quien en 1965 concedería a la congregación de los Legionarios de Cristo el «Decreto de Alabanza», por el que la congregación era plenamente reconocida en el derecho universal de la Iglesia Católica.

    Maciel erigió el Instituto Cumbres de la Ciudad de México, primera obra educativa de la congregación. A este colegio se añadiría, años más tarde, una amplia red de colegios y universidades instituidas por Maciel y los legionarios en varios países del mundo: Argentina, Austria, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, España, Estados Unidos, Italia, Irlanda, México, Suiza y Venezuela.

    En los últimos años, Juan Pablo II le otorgó una serie de reconocimientos por su labor social realizada para los católicos hasta que, en enero de 2005, renunció a la reelección de los padres capitulares dejando la dirección general de la Legión y del Movimiento Regnum Christi a su sucesor Álvaro Corcuera. Actualmente se encuentra retirado.

    Comentario


    • #3
      Re: Preservativo=20% de riezgo?

      Estimado,

      La opinión del CDC no tiene nada que ver con lo que dice ese cardenal PEDORRO sobre el CDC.

      Te incluyo dos notas del sitio oficial del CDC: una sobre prevención de HIV y otra en sobre el preservativo (lástima que está en inglés, espero que la puedas leer) pero te adelanto lo que dice: NINGÚN METODO DE PROTECCIÓN ES 100 POR CIENTO SEGURO, SOLO EL CORRECTO USO PUEDE REDUCIR EL RISGO DE INFECCION DE LAS ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL.

      Prevención de la infección por el VIH

      Las maneras más fiables de evitar contraer o transmitir el VIH son:
      • Abstenerse a las relaciones sexuales (es decir, relaciones sexuales orales, vaginales u anales)
      • Estar en una relación estable (a largo plazo), mutuamente monógama con una pareja no infectada.
      • Abstenerse a compartir agujas y/o jeringas usadas para los medicamentos de venta sin receta medica.
      VIH y ETS
      Todas las parejas deben hacerse la prueba (examen) del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual (ETS) antes de iniciar relaciones sexuales. El tener otra ETS aumenta de dos a cinco veces más la probabilidad de que una persona sea infectada por el VIH y aumenta la probabilidad de que una persona infectada transmita el VIH. Aprenda más acerca de la conexión entre el VIH y las ETS.
      Si una persona decide ser sexualmente activo (tener relaciones sexuales) con una pareja cuyo estado de infección no se conoce o quién está infectado por el VIH u otra ETS, use un condón nuevo cada vez que tiene relaciones sexuales con penetración. Aprenda más acerca de las poblaciones infectadas.
      VIH y Usuarios de Drogas Inyectables
      Los usuarios de drogas inyectables, sus parejas y sus hijos representan por lo menos 36% de todos los casos de SIDA notificados en los Estados Unidos hasta 1999 2. Para los usuarios de drogas inyectables que no pueden o no dejarán de inyectarse drogas, usar agujas / jeringas estériles sólo una vez es lo más seguro y eficaz para limitar la transmisión del VIH. Aprenda más acerca de los usuarios de drogas inyectables y la infección por el VIH/SIDA.
      VIH y el Embarazo
      Las mujeres embarazadas deben ser habitualmente aconsejadas y voluntariamente examinadas por el VIH. El diagnóstico temprano le permite a una mujer recibir terapias antiretrovirales eficaces para su propia salud y medicamentos preventivos (por ejemplo, Zidovudine, también conocido como ZDV) para mejorar las oportunidades de que su lactante (bebe) nacerá libre de la infección. Aprenda más acerca de las mujeres y la infección por el VIH/SIDA.




      Male Latex Condoms
      and Sexually Transmitted Diseases
      In June 2000, the National Institutes of Health (NIH), in collaboration with the Centers for Disease Control and Prevention (CDC), the Food and Drug Administration (FDA), and the United States Agency for International Development (USAID), convened a workshop to evaluate the published evidence establishing the effectiveness of latex male condoms in preventing STDs, including HIV. A summary report from that workshop was completed in July 2001 (http://www.niaid.nih.gov/ dmid/stds/condomreport.pdf). This fact sheet is based on the NIH workshop report and additional studies that were not reviewed in that report or were published subsequent to the workshop (see link for additional references). Most epidemiologic studies comparing rates of STD transmission between condom users and non-users focus on penile-vaginal intercourse.
      Recommendations concerning the male latex condom and the prevention of sexually transmitted diseases (STDs), including human immunodeficiency virus (HIV), are based on information about how different STDs are transmitted, the physical properties of condoms, the anatomic coverage or protection that condoms provide, and epidemiologic studies of condom use and STD risk.
      The surest way to avoid transmission of sexually transmitted diseases is to abstain from sexual intercourse, or to be in a long-term mutually monogamous relationship with a partner who has been tested and you know is uninfected.
      For persons whose sexual behaviors place them at risk for STDs, correct and consistent use of the male latex condom can reduce the risk of STD transmission. However, no protective method is 100 percent effective, and condom use cannot guarantee absolute protection against any STD. Furthermore, condoms lubricated with spermicides are no more effective than other lubricated condoms in protecting against the transmission of HIV and other STDs. In order to achieve the protective effect of condoms, they must be used correctly and consistently. Incorrect use can lead to condom slippage or breakage, thus diminishing their protective effect. Inconsistent use, e.g., failure to use condoms with every act of intercourse, can lead to STD transmission because transmission can occur with a single act of intercourse.

      While condom use has been associated with a lower risk of cervical cancer, the use of condoms should not be a substitute for routine screening with Pap smears to detect and prevent cervical cancer.

      Sexually Transmitted Diseases, Including HIV
      Sexually transmitted diseases, including HIV
      Latex condoms, when used consistently and correctly, are highly effective in preventing transmission of HIV, the virus that causes AIDS. In addition, correct and consistent use of latex condoms can reduce the risk of other sexually transmitted diseases (STDs), including discharge and genital ulcer diseases. While the effect of condoms in preventing human papillomavirus (HPV) infection is unknown, condom use has been associated with a lower rate of cervical cancer, an HPV-associated disease.

      There are two primary ways that STDs can be transmitted. Human immunodeficiency virus (HIV), as well as gonorrhea, chlamydia, and trichomoniasis – the discharge diseases – are transmitted when infected semen or vaginal fluids contact mucosal surfaces (e.g., the male urethra, the vagina or cervix). In contrast, genital ulcer diseases – genital herpes, syphilis, and chancroid – and human papillomavirus are primarily transmitted through contact with infected skin or mucosal surfaces.
      Laboratory studies have demonstrated that latex condoms provide an essentially impermeable barrier to particles the size of STD pathogens.
      Theoretical basis for protection. Condoms can be expected to provide different levels of protection for various sexually transmitted diseases, depending on differences in how the diseases are transmitted. Because condoms block the discharge of semen or protect the male urethra against exposure to vaginal secretions, a greater level of protection is provided for the discharge diseases. A lesser degree of protection is provided for the genital ulcer diseases or HPV because these infections may be transmitted by exposure to areas, e.g., infected skin or mucosal surfaces, that are not covered or protected by the condom.
      Epidemiologic studies seek to measure the protective effect of condoms by comparing rates of STDs between condom users and nonusers in real-life settings. Developing such measures of condom effectiveness is challenging. Because these studies involve private behaviors that investigators cannot observe directly, it is difficult to determine accurately whether an individual is a condom user or whether condoms are used consistently and correctly. Likewise, it can be difficult to determine the level of exposure to STDs among study participants. These problems are often compounded in studies that employ a “retrospective” design, e.g., studies that measure behaviors and risks in the past.
      As a result, observed measures of condom effectiveness may be inaccurate. Most epidemiologic studies of STDs, other than HIV, are characterized by these methodological limitations, and thus, the results across them vary widely--ranging from demonstrating no protection to demonstrating substantial protection associated with condom use. This inconclusiveness of epidemiologic data about condom effectiveness indicates that more research is needed--not that latex condoms do not work. For HIV infection, unlike other STDs, a number of carefully conducted studies, employing more rigorous methods and measures, have demonstrated that consistent condom use is a highly effective means of preventing HIV transmission.
      Another type of epidemiologic study involves examination of STD rates in populations rather than individuals. Such studies have demonstrated that when condom use increases within population groups, rates of STDs decline in these groups. Other studies have examined the relationship between condom use and the complications of sexually transmitted infections. For example, condom use has been associated with a decreased risk of cervical cancer – an HPV associated disease.
      The following includes specific information for HIV, discharge diseases, genital ulcer diseases and human papillomavirus, including information on laboratory studies, the theoretical basis for protection and epidemiologic studies.
      HIV / AIDS
      HIV, the virus that causes AIDS
      Latex condoms, when used consistently and correctly, are highly effective in preventing the sexual transmission of HIV, the virus that causes AIDS.

      AIDS is, by far, the most deadly sexually transmitted disease, and considerably more scientific evidence exists regarding condom effectiveness for prevention of HIV infection than for other STDs. The body of research on the effectiveness of latex condoms in preventing sexual transmission of HIV is both comprehensive and conclusive. In fact, the ability of latex condoms to prevent transmission of HIV has been scientifically established in “real-life” studies of sexually active couples as well as in laboratory studies.
      Laboratory studies have demonstrated that latex condoms provide an essentially impermeable barrier to particles the size of STD pathogens.
      Theoretical basis for protection. Latex condoms cover the penis and provide an effective barrier to exposure to secretions such as semen and vaginal fluids, blocking the pathway of sexual transmission of HIV infection.
      Epidemiologic studies that are conducted in real-life settings, where one partner is infected with HIV and the other partner is not, demonstrate conclusively that the consistent use of latex condoms provides a high degree of protection.
      Discharge Diseases, Including
      Gonorrhea, Chlamydia, and Trichomoniasis
      Discharge diseases, other than HIV
      Latex condoms, when used consistently and correctly, can reduce the risk of transmission of gonorrhea, chlamydia, and trichomoniasis.

      Gonorrhea, chlamydia, and trichomoniasis are termed discharge diseases because they are sexually transmitted by genital secretions, such as semen or vaginal fluids. HIV is also transmitted by genital secretions.
      Laboratory studies have demonstrated that latex condoms provide an essentially impermeable barrier to particles the size of STD pathogens.
      Theoretical basis for protection. The physical properties of latex condoms protect against discharge diseases such as gonorrhea, chlamydia, and trichomoniasis, by providing a barrier to the genital secretions that transmit STD-causing organisms.
      Epidemiologic studies that compare infection rates among condom users and nonusers provide evidence that latex condoms can protect against the transmission of chlamydia, gonorrhea and trichomoniasis. However, some other epidemiologic studies show little or no protection against these infections. Many of the available epidemiologic studies were not designed or conducted in ways that allow for accurate measurement of condom effectiveness against the discharge diseases. More research is needed to assess the degree of protection latex condoms provide for discharge diseases, other than HIV.
      Genital Ulcer Diseases and Human Papillomavirus
      Genital ulcer diseases and HPV infections
      Genital ulcer diseases and HPV infections can occur in both male or female genital areas that are covered or protected by a latex condom, as well as in areas that are not covered. Correct and consistent use of latex condoms can reduce the risk of genital herpes, syphilis, and chancroid only when the infected area or site of potential exposure is protected. While the effect of condoms in preventing human papillomavirus infection is unknown, condom use has been associated with a lower rate of cervical cancer, an HPV-associated disease.

      Genital ulcer diseases include genital herpes, syphilis, and chancroid. These diseases are transmitted primarily through “skin-to-skin” contact from sores/ulcers or infected skin that looks normal. HPV infections are transmitted through contact with infected genital skin or mucosal surfaces/fluids. Genital ulcer diseases and HPV infection can occur in male or female genital areas that are, or are not, covered (protected by the condom).
      Laboratory studies have demonstrated that latex condoms provide an essentially impermeable barrier to particles the size of STD pathogens.
      Theoretical basis for protection. Protection against genital ulcer diseases and HPV depends on the site of the sore/ulcer or infection. Latex condoms can only protect against transmission when the ulcers or infections are in genital areas that are covered or protected by the condom. Thus, consistent and correct use of latex condoms would be expected to protect against transmission of genital ulcer diseases and HPV in some, but not all, instances.
      Epidemiologic studies that compare infection rates among condom users and nonusers provide evidence that latex condoms can protect against the transmission of syphilis and genital herpes. However, some other epidemiologic studies show little or no protection. Many of the available epidemiologic studies were not designed or conducted in ways that allow for accurate measurement of condom effectiveness against the genital ulcer diseases. No conclusive studies have specifically addressed the transmission of chancroid and condom use, although several studies have documented a reduced risk of genital ulcers in settings where chancroid is a leading cause of genital ulcers. More research is needed to assess the degree of protection latex condoms provide for the genital ulcer diseases.
      While some epidemiologic studies have demonstrated lower rates of HPV infection among condom users, most have not. It is particularly difficult to study the relationship between condom use and HPV infection because HPV infection is often intermittently detectable and because it is difficult to assess the frequency of either existing or new infections. Many of the available epidemiologic studies were not designed or conducted in ways that allow for accurate measurement of condom effectiveness against HPV infection.
      A number of studies, however, do show an association between condom use and a reduced risk of HPV-associated diseases, including genital warts, cervical dysplasia and cervical cancer. The reason for lower rates of cervical cancer among condom users observed in some studies is unknown. HPV infection is believed to be required, but not by itself sufficient, for cervical cancer to occur. Co-infections with other STDs may be a factor in increasing the likelihood that HPV infection will lead to cervical cancer. More research is needed to assess the degree of protection latex condoms provide for both HPV infection and HPV-associated disease, such as cervical cancer.
      January 23, 2003
      Last Modified: 05/14/2007
      Last Reviewed: 12/31/2005 Historical Document
      Content Source: National Center for HIV/AIDS, Viral Hepatitis, STD, and TB Prevention:

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