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Amartya Sen: "El odio al otro puede ser fomentado"

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    Domingo 27 de mayo de 2007
    Amartya Sen: "El odio al otro puede ser fomentado"


    La visión fragmentaria del mundo que ahora intenta explotar el terrorismo islámico, dice el premio Nobel Amartya Sen, es causa de muchos de los males de la actualidad. Ha colocado a la ciencia y a la matemática en la canasta de "ciencias occidentales" y ha llevado a las otras civilizaciones a buscar en las profundidades de la religión algo de lo cual sentirse orgullosas





    CAMBRIDGE .- Cuando Amartya Sen camina por las calles medievales de esta ciudad universitaria, por más que no lleve la toga que se usa en los actos formales, ni pise el césped de los patios internos del college (algo que sólo ciertos distinguidos miembros del cuerpo académico están autorizados a hacer), lo sigue un murmullo admirativo. Pocas personas tienen semejantes credenciales: ganador del premio Nobel de Economía y profesor en Harvard, durante años tuvo aquí uno de los puestos universitarios más importantes de Gran Bretaña, el de director del Trinity College. Fue el primer asiático que lo logró. Encima, suele acompañarlo su mujer Emma -"una Rothschild", le murmuran en seguida a uno, en referencia a la tradicional familia de banqueros-, que es, además, una luminaria académica por mérito propio y dirige el Centro de Historia y Economía de Cambridge.

    Sin embargo, el oficial de migraciones que lo atendió años atrás en el aeropuerto de Heathrow no sabía todo esto. Vio a un indio con pasaporte indio y, como dirección en el formulario de entrada, "Residencia del Director, Trinity College, Cambridge", lo cual le pareció sospechoso. Le preguntó si dicho director, de cuya benevolente hospitalidad evidentemente Sen gozaba, era un amigo cercano.

    Lejos de ofenderse ("Lo que me planteó el oficial, de hecho, era una pregunta filosófica de cierta complejidad -reconoce con humor-, pues no me quedaba del todo claro si podía afirmar ser mi propio amigo"), Sen aprovechó el episodio para reflexionar sobre la identidad en un mundo lleno de prejuicios. El resultado fueron seis conferencias que plasmó en el libro Identidad y violencia , en el cual, con su conocida tendencia a ver lo bueno en el ser humano - "la Madre Teresa de la Economía", lo llaman en la India-, sostiene que cada uno de nosotros tiene múltiples identidades y que podemos elegir entre ellas para enfatizar aquellas que compartimos con los demás. Relacionado con esto, Sen critica a quienes tienen una visión monolítica de las civilizaciones occidental y oriental, y "con encantadora erudición", como dijo The New York Times , muestra cómo tantas de las cosas que asociamos a una cultura determinada muchas veces surgieron de otra. De esto, entre otras cosas, habló con LA NACION.

    -¿Cómo se deberían entender la historia de Oriente y Occidente y sus nexos?

    -Hay dos maneras de entender la historia de la civilización. Una es buscar la historia de manera inclusiva, prestando atención a las divisiones y a la interdependencia y a cómo éstas van variando en las distintas manifestaciones que tiene la civilización en distintas partes del mundo. Llamo a esto la visión inclusiva, que parece tener buenos antecedentes de autenticidad histórica. La otra visión, que yo llamo fragmentaria, separa las creencias y prácticas de distintas regiones como si no tuvieran relación entre sí, como árboles que crecen en distintos terrenos. La dicotomía entre lo occidental y lo no occidental es parte de esa separación forzada. En su versión más extrema, de un chauvinismo occidental, hace exagerados reclamos respecto a que la herencia del mundo es exclusiva de occidente. Una corrección, por ende, es necesaria, pero es ridículo verla como un antioccidentalismo o como un intento de disminuir la importancia de las contribuciones occidentales a la historia inclusiva de la civilización. La contribución de intelectuales árabes o persas, por ejemplo, ha sido muy significativa en lo que aquellos que tienen una visión estrecha consideran eminentemente productos de la sociedad occidental. Cuando un matemático en Harvard, en Princeton o en la Universidad de Buenos Aires invoca un algoritmo para la computadora, está recordando al matemático árabe del siglo IX Al-Khwarizmi, de quien deriva el nombre (y la palabra álgebra viene de su libro "Al Jabr wa-al-Muqabilah"). A pesar de la importancia de la herencia árabe, la visión fragmentaria ha colocado a la ciencia y a la matemática en la canasta de "ciencias occidentales", dejando para las otras civilizaciones el tener que hurgar en las profundidades de la religión para encontrar algo de lo cual estar orgullosos.

    -¿Y por qué es peligroso creer en un excepcionalismo occidental?

    -Los activistas no occidentales enfatizan aquellos aspectos que los separan de Occidente (como las creencias religiosas, costumbres locales, y especificidades culturales) más que aquellas cosas que reflejan la cooperación e interacción global (que incluye la ciencia, la matemática, la literatura, etcétera). Por eso la tesis del excepcionalismo occidental no sólo es débil, sino que también contribuye a la concepción fragmentaria del mundo que tanto mal hace estos días. Occidente sufre hoy la violencia de parte de activistas que buscan explotar las tensiones entre las llamadas civilizaciones o tradiciones. Quien busca reclutas para el terrorismo islámico puede apelar a jóvenes musulmanes alienados y señalarles la distancia entre la cultura occidental y las tradiciones religiosas del islam evitando reconocer el papel que jugaron los musulmanes en búsquedas comunes, incluyendo la ciencia y la tecnología. No es sorprendente que los jihadistas, incluyendo a los terroristas, gusten de promover la idea de una dicotomía entre Occidente y el mundo no occidental. Esto les ayuda a reclutar potenciales activistas listos para actuar contra Occidente. Lo que es trágico es que los que tienen la visión fragmentaria en Occidente, al alimentar la visión segregacionista, entran en una implícita y no buscada alianza con el terrorismo islámico.

    -Su libro recibió reseñas extraordinarias pero también algunas críticas, como en el Wall Street Journal, donde se dijo que glorifica la civilización islámica. "Por ejemplo, el emperador musulmán Akbar es laureado por su tolerancia interreligiosa, pero nadie se detiene a preguntarse por qué el edificio de la tolerancia islámica colapsó tras su muerte en 1605", escribió el diario norteamericano. ¿Cuál sería su respuesta a ello?

    -Efectivamente, el régimen islámico luego fue mucho menos tolerante, en particular el de Aurangzeb, quien vino tres generaciones después de Akbar. Ahora, ¿se está con esto tratando de decir que la fragilidad de la tolerancia se da sólo en los musulmanes? La historia del mundo está llena de ejemplos de variantes de este tipo de fragilidad. La liberalidad y apertura del cristianismo temprano fue seguida por la Inquisición. La liberalidad y apertura de la República de Weimar fue seguida por el nazismo. Debemos tratar de entender seriamente cómo el odio hacia grupos de personas, como los judíos y gitanos en el caso de la Alemania nazi, es cultivado y fomentado. Estaría tan mal atribuir la intolerancia del régimen de Aurangzeb a la naturaleza del islam como explicar la maldad del nazismo como un producto inevitable del cristianismo, o de la civilización Occidental, o de la civilización alemana. La recurrencia de bestialidad humana llama a un análisis serio de la sociedad y no a más muestras de prejuicio sectario.

    -¿Cuál es el papel que debería jugar la Argentina en este escenario internacional?

    -La Argentina ha sido bendecida con una larga y rica historia, y es el producto de historias de distintas partes del mundo. Por lo tanto está en una excelente posición para luchar contra la manera crecientemente fragmentaria en la que se piensa al mundo que no sólo da una visión incompleta de la historia sino que contribuye a la desunión y a la alienación. Pensar en una lucha de civilizaciones hace que los distintos entornos culturales parezcan más lejanos de lo que la realidad amerita, e impulsa visiones separatistas y, a menudo, confrontativas. América latina en general es un buen ejemplo de que esto no tiene por qué ser así necesariamente, o, quizá de manera más exacta, de que el proceso de confrontación puede frenarse con esfuerzo humano, como sabemos de la historia de varios países de la región. Hasta ahora hemos hablado de la violencia y de cómo prevenirla. Pero el tema de la identidad también tiene implicancias para la justicia global, incluida la económica. Hay una distinción fundamental entre justicia global y justicia económica. Mientras que la importancia de la nacionalidad y ciudadanía no puede ser negada en el mundo de hoy, deberíamos también preguntarnos cómo considerar las relaciones entre distintas personas a través de las fronteras cuyas identidades incluyen, inter alia , una solidaridad basada en clasificaciones que no son las nacionales o de unidades políticas.

    -¿Por ejemplo?

    -Una feminista argentina que quiere trabajar para paliar las desventajas de las mujeres en, por ejemplo, el norte de Africa, no está operando en base a una identidad determinada por la empatía de una nación por las dificultades de otra. Su identidad como mujer aquí puede ser más fuerte que su identidad como argentina. De manera similar, muchas ONG como Médecins sans Frontières, Oxfam, Amnesty International y otras, explícitamente se enfocan en afiliaciones que atraviesan las fronteras nacionales. Al respecto, creo que los argentinos pueden tener un papel muy importante en el avance de la causa de la justicia social. Por supuesto que esto lo puede hacer cualquier persona del mundo, pero ustedes tienen algunas ventajas especiales, como el pertenecer a una nación que acogió a distintos grupos de inmigrantes con pasados muy diversos, y el tener una economía que ha variado tanto en la prosperidad como en la pobreza en distintos momentos de la historia. "En la variedad está el condimento de la vida", dicen en inglés. No sé si será verdad pero, ciertamente, un entorno variado como el de ustedes puede servir para conocer al otro, y entenderlo. Esa es la gran fortaleza de la diversidad cultural, racial y económica de América latina, y Argentina es un componente importante de esa fortaleza regional.

    Por Juana Libedinsky

    El perfil

    Los años en la india

    Nació el 3 de noviembre de 1933 en la ciudad universitaria india de Santiniketán, creada por Rabindranath Tagore. Su padre, Ashutosh Sen, de origen bengalí, era profesor universitario de química, y su abuelo materno fue un reconocido experto en literatura medieval india.

    Cambridge y el nobel

    Estudió en la India antes de seguir su carrera en el Trinity College, de Cambridge, donde se doctoró. En 1998 le fue otorgado el Nobel de Economía por sus trabajos sobre economía de bienestar. Tiene 4 hijos de sus dos primeros matrimonios. Está casado con la Emma Georgina Rothschild.


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