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El momento de las dudas

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  • El momento de las dudas

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    Domingo 8 de Octubre de 2006

    El momento de las dudas



    ¿Cómo y por qué sospechar de un engaño? ¿Hombres y mujeres lo perciben del mismo modo? La respuesta a estos interrogantes es apenas una parte de Infidelidad (Del Umbral), un libro en el que Janick de Oliveira Cézar ofrece los resultados de una investigación sobre la traición y sus protagonistas




    "¿Sabés por qué creo que me engaña? Porque él siempre me dice que soy la número 1, la mujer más importante en su vida. Y me repite eso, «la número 1», una y otra vez. Si vos le decís a tu mujer que es un número, ¿no es justamente porque ella es un número? ¿Y que si dice el número 1 es porque hay un número dos y un número tres y quizás otros más?"

    El testimonio, uno de los tantos que recoge la escritora argentina Janick de Oliveira Cézar en su libro Infidelidad. Cómo, dónde, cuándo, por qué, con quién (Del Umbral), da cuenta de que las parejas que atraviesan situaciones de infidelidad enfrentan procesos en los que no se excluyen la negación, el shock del descubrimiento, la ira, la confrontación y diversos sentimientos que llevan la relación a diferentes puertos: el divorcio, la reconstrucción... o el olvido.

    Según la autora, ellos y ellas sospechan de manera diferente. En el capítulo titulado Las sospechas lo explica así: "Los hombres –normales, que no padecen celos patológicos– por regla general no sospechan de su mujer. No conciben la idea de infidelidad de su mujer, a quien consideran su mejor amiga; no se conciben cornudos.

    Si su mujer recibe flores, o luce una nueva alhaja, o comienza a usar una lencería especial, o cambia totalmente su look, el hombre puede preguntar y casi nunca dudar de la respuesta: «Lo conseguí baratísimo»; «me lo regaló mi amiga X».

    "Como en el ambiente en el que se mueve, los halagos hacia la mujer resultan socialmente naturales –incluso los lances representan un estímulo para su ego, pues son una demostración de que su mujer es atractiva– descartan de plano la idea de que, en privado, su mujer pueda corresponder al deseo de otro.

    "En una reunión, en una mesa, pocos son los hombres capaces de interceptar una mirada «intensa», ni entre su mujer y otro hombre ni entre otras personas presentes. Una mujer, en cambio, es más susceptible de captar ese tipo de miradas. Y mucho más si el emisor o el destinatario de esas miradas es su propio marido.

    "Cuando las mujeres se encuentran con una amiga a la que hace tiempo no ven – y la notan radiante– rara vez atribuyen este esplendor al marido. Tienden a creer que detrás de este cambio hay otro hombre.

    "Al marido no se le ocurre asociar el cambio de su mujer con un rival (...). Habitualmente, atribuirá este cambio al estrés, a un desajuste hormonal o a cualquier explicación que le dé su mujer.

    "(...) El hecho de que los hombres no tiendan a sospechar de sus esposas radica en que el foco principal de su atención está puesto en el trabajo.

    "No disponen del entrenamiento emocional de las mujeres, que pueden descifrar, a través del lenguaje corporal, el estado de ánimo de sus seres queridos.

    "Un hombre que llega a su casa notará cambios en su mujer, pero no tratará de averigüar su origen. Estará feliz de verla bien y disfrutará de su cariño sin hacerse más preguntas. Inversamente, si al llegar la encuentra poco afectuosa, su reacción será la de distanciarse emocionalmente de lo que él juzga como un problema que no puede resolver."

    Las alarmas y la negación


    "El mal humor crónico y las burlas de un marido infiel, con la contrapartida de jaquecas, angustia e insomnio –entre otras dolencias– de la mujer engañada, que además le entrega demasiado poder a su pareja, ilustra un fenómeno comprobado por la mayoría de las mujeres entrevistadas: su cuerpo registró, a través de diversos síntomas, el profundo malestar que su mente no supo o no pudo, durante años, reconocer claramente.

    (...) "La manipulación del dinero fue otro tema que salió a la luz en el testimonio de Claudia, que se brinda a continuación. Era una forma de control, como los llamados telefónicos: su marido se comunicaba antes de que ella pudiera hacerlo para que se quedara tranquila y no tratara de ubicarlo cuando no estaba en su trabajo.

    (...) "Para esa época, dejé de trabajar –relata Claudia–. Tuve que pedirle plata. Me la daba, pero solamente para los gastos cotidianos y cada día preguntaba invariablemente: ¿y qué te pasó con lo que te dejé ayer? Me acuerdo de que al mismo tiempo empezó a dejar de hacerme el amor. Me decía que estaba demasiado cansado, que teníamos que «sublimar nuestra libido», ésas fueron sus palabras. ¡Qué estúpida fui! Nunca lo llamaba ni a la oficina ni al celular para no molestarlo. El, en cambio, llamaba todos los días y nunca dejaba de avisarme cuando llegaría tarde. ¡Yo le estaba tan agradecida por ese gesto de cortesía!

    (...) "La negación es sana. Es una etapa de autodefensa ante un peligro que el sujeto no está preparado para afrontar. El tema que más desvela a las personas que sospechan de ser engañadas es averiguar a qué tipo de infidelidad marital se están enfrentando. El testimonio de Agustina, la señora que no pudo reconocerse como aludida en las preguntas de su amiga que la invitó a tomar el té, valida el poder y el sentido de esta negación: Años después me di cuenta de que si lo hubiera aceptado entonces, me explotaba la cabeza, me mataba, me moría, me desintegraba.

    "La verdad, para muchos, es terrorífica. Significa romper con todo –las creencias, la identidad del otro, el sentido de la propia identidad– y replantearse el propósito del matrimonio y de todo un modo de vida. Peor aún, la persona engañada tiene que enfrentar la posibilidad de haber contribuido de alguna manera a la infidelidad de su cónyuge."

    Cuándo sospechar


    Las sospechas de infidelidad, según la investigación de Janick de Oliveira César, surgen en las siguientes circunstancias clave:

    # 1. Cuando el cónyuge se ausenta demasiado.


    Por ejemplo, realizar viajes constantes de trabajo (o hacerlo solo si antes se compartían) y, de regreso a casa, estar distante e indiferente.

    # 2. Cuando el cónyuge está físicamente presente y mentalmente ausente.


    Estar pendiente del teléfono; salir de la casa por breves períodos, con excusas; pasar mucho tiempo frente a la computadora.

    # 3. Cuando cambia bruscamente ciertos patrones de su vida.


    Variaciones en el aspecto físico, demandas de "mayor espacio", cambios en la vida sexual (desde falta de interés hasta nuevas técnicas).

    # 4. Cuando irrumpen en la vida de la persona engañada ciertos detalles incongruentes.


    Encontrar profilácticos en una cartera, un bolsillo, un saco; un perfume nuevo; llamadas telefónicas que se cortan en forma reiterada.

    Fuente: Infidelidad (Ed. Del Umbral), de Janick de Oliveira Cézar

    Link corto: http://www.lanacion.com.ar/846635
    Editado por última vez por guiller; http://www.escortsxp.com/foro/member/513-guiller en 10/21/06, 23:03:20.
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