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Condenaron por abuso sexual al ex arzobispo de Santa Fe Edgardo Storni

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  • Condenaron por abuso sexual al ex arzobispo de Santa Fe Edgardo Storni

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    LO SENTENCIARO A OCHO AÑOS DE PRISIÓN


    El religioso había sido acusado en 1994 por abusar de seminaristas en la casa de estudios católicos de Santa Fe. En el 2002 había renunciado al obispado provincial. Storni cumpliría prisión domiciliaria, ya que está por cumplir 70 años.

    La jueza María Amalia Mascheroni condenó este miércoles a ocho años de prisión al ex arzobispo de Santa Fe, monseñor Edgardo Storni. Fue por abuso sexual agravado por el vínculo, esto último se refiere al vínculo que mantenía con los jóvenes que eran seminaristas. El abogado defensor, Eduardo Jauchen, ya apeló la orden de la jueza. Se estima que Storni no irá a la cárcel sino que cumpliría prisión domiciliaria por alcanzar en poco tiempo los 70 años de edad, informó el diario Rosario 3.

    El caso Storni se hizo público en 1994, cuando por orden del Vaticano el actual arzobispo de San Juan, monseñor José María Arancibia, investigó denuncias de seminaristas sobre abusos sexuales, cometidos en el seminario santafecino y durante los retiros espirituales en Calamuchita, Córdoba.

    Los relatos de los seminaristas coincidían con los testimonios brindados por sacerdotes, algunos de los cuales entregaron copias de misivas remitidas al arzobispo, advirtiéndole la gravedad de los hechos y la necesidad de adoptar alguna medida al respecto de su parte.

    Storni fue procesado a principios de 2003 por el juez de instrucción Eduardo Giovanini por la presunta comisión del delito de abuso sexual en perjuicio de un ex seminarista, que había denunciado el hecho en 1993. Pero en la misma resolución, el magistrado desestimó otras dos denuncias contra la autoridad religiosa al considerar que el tiempo transcurrido superaba el establecido para analizar la causa.

    Aunque negó ante la Justicia y el Vaticano las imputaciones, Storni renunció al Arzobispado en septiembre de 2002 mediante una misiva remitida al Papa Juan Pablo II. "Me adelanto a presentar mi renuncia lo cual, de ninguna manera, significa que reconozca culpas ni acepte acusaciones", afirmó en su momento Storni en el texto de ese momento.
    http://www.criticadigital.com/index....nota&nid=35229
    “Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien”.
    Victor Hugo

  • #2
    Respuesta: Condenaron por abuso sexual al ex arzobispo de Santa Fe Edgardo Storni

    Es una barbaridad q la justicia demore tanto tiempo en juzgar a una persona.

    Este "religioso" estuvo preso hasta el momento de su condena o ni siquiera eso?

    Comentario


    • #3
      Respuesta: Condenaron por abuso sexual al ex arzobispo de Santa Fe Edgardo Storni

      Originalmente publicado por Loqxm Ver Mensaje
      Es una barbaridad q la justicia demore tanto tiempo en juzgar a una persona.

      Este "religioso" estuvo preso hasta el momento de su condena o ni siquiera eso?
      es la misma justicia que casa los putos en la patagonia.

      Comentario


      • #4
        Respuesta: Condenaron por abuso sexual al ex arzobispo de Santa Fe Edgardo Storni

        El padrecito apoyado por el padre mayor - el venerado "santo súbito!", que a tantos "protegió" en sus aduares - en El Mundo: su hermosa historia, con foto de monseñor.

        http://www.elmundo.es/america/2009/1...262185893.html

        Condenan por abuso sexual al ex 'número tres' de la Iglesia católica
        Juan Ignacio Irigaray | Buenos Aires
        miércoles 30/12/2009

        mundo.net/america/imagenes/2009/12/30/1262185893_1.jpg El arzobispo Edgardo Gabriel Storni, ex ‘número tres’ de la Iglesia católica de Argentina, fue condenado este miércoles a 8 años de prisión por abuso sexual de un seminarista que estaba a su cuidado. En cambio, resulto absuelto de imputaciones del mismo delito contra varios otros subordinados suyos.

        La sentencia fue dictada por la justicia de la provincia de Santa Fe (noroeste), donde Storni ocupó la máxima jerarquía eclesiástica de 1994 a 2002, año en que debió dimitir a raíz del escándalo enviando una carta al Papa Juan Pablo II, aunque en ella no admitía “culpa” ni “acusaciones”.

        El religioso ya está jubilado y vive en una residencia para curas retirados en La Falda, provincia de Córdoba (centro). Y como tiene 74 años en consecuencia no ingresará a la cárcel pues gozará del beneficio de la prisión domiciliaria que la ley establece para los septuagenarios.

        El ex seminarista Rubén Descalzo atestiguó en el juicio a Storni que éste "me hizo pasar a su departamento, donde sólo había una lámpara encendida. Hablamos mucho y me convenció para que fuera. Cuando llegamos a la puerta me abrazó. El abrazo comenzó a prolongarse y me apretó más contra su cuerpo. Colocó su cara en mi cuello y me besó…".

        El llamado “caso Storni” ya había llegado en 1994 a las jerarquías del Vaticano por un informe de tres monseñores argentinos, pero allí y en Buenos Aires quedó archivado cual si fuera un secreto de Estado, sin que nadie molestara por ello al arzobispo de Santa Fe.

        Pero en 2000 el escándalo salió a la luz con el libro "Nuestra Santa Madre", de la periodista Olga Wornat, publicado por Ediciones B, que incluía los crudos relatos de los seminaristas asegurando haber soportado en la intimidad al purpurado con medio siglo de vida dedicada a la fe.

        "Esto no es pecado, hijo, yo soy monseñor Storni, un padre para todos ustedes, los seminaristas” solía decir el monseñor para tranquilizar a sus discípulos cuando pasaba a la ‘acción’.

        Cada tanto Storni llamaba a un seminarista a su dormitorio para que lo desvistiera e hiciera un ‘masaje’. Y, en tren de prédica, le soltaba: “Nuestro amor tenemos que compartirlo. Dios ve bien esta muestra de amor entre dos hombres, entre un padre y su hijo. El nos apoya desde el Cielo".
        Valentía de los ex seminaristas

        Esos increíbles testimonios se conocieron gracias a la valentía de los ex seminaristas que se atrevieron a hablar tras haberlo padecido a Storni. Como muchos de ellos debieron abandonar los estudios, también confesaron que se habían frustrado en su vocación de sacerdotes.

        Entonces Storni viajó de urgencia a ver al Papa Juan Pablo II y fue recibido en audiencia. "Le manifestó su total confianza en la persona y en la tarea pastoral del arzobispo”, según dijo en su momento el vicario del arzobispo, Hugo Capello.

        Con aquella bendición del Santo Padre, el monseñor volvió agrandado a pontificar conservadurismo. Hizo campaña y consiguió que en su diócesis no instalaran casinos ni repartieran preservativos ni píldoras anticonceptivas, así como que el Estado aumentara los subsidios a las escuelas católicas.

        En tanto, buena parte de la sociedad argentina hizo como si nada hubiera ocurrido y los diarios silenciaron el tema. Pero en 2002 la aparición de los testimonios de las víctimas impactaron fuerte, equiparando el 'caso Storni' a los de sus pares de Gran Bretaña, Estados Unidos y Polonia.

        De nuevo Storni voló al Vaticano. Antes del vuelo le salió al paso un reportero del programa televisivo “Caiga quien Caiga” (CQC) que le disparó: “¿Usted es uno de los 805 curas abusadores denunciados en todo el mundo?”. El monseñor se zambulló al avión con la boca cerrada.
        El alboroto mediático y político ya era imparable

        El alboroto mediático y político ya era imparable. El Senado de la provincia de Santa Fe solicitó por unanimidad a la Procuración de la Corte Suprema provincial que investigue las denuncias contra Storni. Y el juez Eduardo Giovanini, junto al fiscal José Luis Paz, abrió una causa penal contra el arzobispo.

        Storni hizo un último intento por salvarse y visitó al Papa Juan Pablo II en el palacio de Castelgandolfo, junto a los obispos argentinos Jorge Casaretto y Carmelo Giaquinta. Pero aquel fue un viaje a ninguna parte, pues ya no volvería con la ‘bendición’ papal para celebrar misa sino a declarar como imputado en la Justicia.

        'Malversación de fondos públicos

        Además de las denuncias por delito sexual, el arzobispo también afrontaba cargos por "malversación de fondos públicos" ya que faltaron 30 mil euros de las colectas de Caritas para los pobres.

        Comentario


        • #5
          Respuesta: Condenaron por abuso sexual al ex arzobispo de Santa Fe Edgardo Storni

          Como podeis suponer me alegra que estos casos sean denunciados y sancionados. Con mucho más razón tratándose de prelados de la iglesia quienes deberían predicar con el ejemplo. Así sea!

          Comentario


          • #6
            Condenaron por abuso sexual al ex arzobispo de Santa Fe Edgardo Storni

            TEXTO COMPLETO DEL FALLO

            AUTOS Y VISTOS: Estos caratulados “STORNI, Edgardo Gabriel , s/ Abuso Sexual agravado” (Expte. N° 144 – Año 2006) en trámite en este Juzgado de Sentencia Segunda Nominación; causa seguida a Edgardo Gabriel Storni, argentino, nacido en (Santa Fe) el 6 de Abril de 1936, D.N.I. 6.228.081, célibe, instruído, hijo de Víctor Rodolfo y Blanca Cordín, con domicilio en Bella Vista N° 161 de La Falda, provincia de Córdoba, Prontuario N° 331.915, Sección IG de la URI; actúa como acusador el Fiscal N° 5 Dra. Elena M. de Perticará y defensor del imputado el Dr. Eduardo Jáuchen.

            RESULTA: El proceso se inicia el 14 de agosto de 2002 cuando el Fiscal N° 5 realiza el Requerimiento de Instrucción a raíz de las versiones periodísticas en relación a la publicación del libro “Mi Santa Madre” escrito por Olga Wornart. Haciendo lugar a la petición del Sr. Fiscal, se dispone la citación de la autora del libro y del titular de la editorial (fs. 3). A fs. 5 y 6 peticionan los diputados provinciales y ofrecen testimoniales del Obispo de Mendoza José María Arancibia; de Olga Wornart; y de todos los que pudieran haber intervenido en la investigación aludida; de Stela Dola; Alejandro Ocaño y Oscar Oliva, quienes habían sido mencionados en el libro. Instrumental del Vaticano de las actuaciones iniciadas por el Obispo de Mendoza José María Arancibia en la ciudad de Paraná, Entre Ríos. Informativa de la Cámara Nacional Electoral para que aporte domicilios. Pericial contable en relación a los subsidios recibidos por el Arzobispo de Santa Fe y denunciados en el libro. A fs. 8 se expiden sobre las diligencias. Se Exhorto al Vaticano para que acompañe actuaciones en relación a la investigación llevada a cabo por José María Arancibia quien debe prestar declaración testimonial a tenor del pliego que se acompaña. A fs. 11 obra Exhorto (Ley 22.172) al Juez de Mendoza para que tome declaración testimonial a Monzeñor Arancibia, a tenor del pliego obrante a fs. 12. A fs. 13, citación del Padre José Guntern, a raíz de manifestaciones periodísticas que hacían referencia al mismo.


            A fs. 19 obra la declaración Tesimonial de Guntern, mencionando la situación de Santa Rosa de Calamuchita (Córdoba) acaecida con el seminarista Martín Lascurain en Enero de 1992, en la que se refiere a la carta enviada por el declarante a Storni en la que menciona el serio deliz que afectara a un grupo en plena formación espiritual y humana por la gravedad de los actos realizados por Mñor., advirtiéndole sobre su conducta efusiva pasional fuera de lugar . A fs. 22 obra la carta del Padre Guntern a Monseñor.


            A fs 23 se dispone la citación Raúl Dalla Fontana y a Martín Lascurain. A fs. 24 el Fiscal pide nómina de seminaristas desde 1985 a agosto del año 2002 y sobre todos los que estuvieron en Santa Rosa. Comparecido Raúl Joaquín Dalla Fontana, declara que fué citado en la investigación Arancibia y que éste le pidió que hablara con Mñor. Storni. Cumpliendo con su cometido, le hizo saber todo lo que sabía y se decía y que debía alejarse por sus comportamientos homosexuales, Monseñor admitió el hecho que narra el padre Guntern en su carta, diciendo que el chico había malinterpretado la situación, a lo que el dicente le contestó que cuando él besa a un hombre, lo hace en la mejilla y no en otra parte del cuerpo, como en su cuello, ya que eso tiene un alto contenido de eroticidad, Mñor. sólo aclaró que no tuvo relaciones sexuales con ningún hombre. Habiendo comparecidos a despacho Martín Lascurain y Tibaldo, se les recibe declaración testimonial. Martín Lascuarain (fs.29/30/31 y vto.) manifiesta que ingresó al seminario en Abril de 1988, con la edad de 17 años y egresó en Noviembre de 1992, siendo uno de los motivos la situación que viviera con Storni en Enero de 1992, en la la estancia de descanso de Calamuchita. En esa oportunidad se acerca al obispo para que le bendijera un crucifijo y Mñor. lo sujeta fuertemente con su mano, mientras le sonreía, se apoya sobre su cuello ininterrumpidamente, en una forma loca, mientras le sujetaba fuertemente la cintura, el declarante sorprendido y con asco, saca imtempestivamente su cuerpo para un costado tratando de zafar de la situación al mismo tiempo que le pregunta si se sentía bien. Por ello le comentó al padre Guntern lo que pasó. Agrega, que tenía conocimiento por comentarios de ciertas actitudes del mismo y que también preocupara al padre Montini, por ese entonces rector del Seminario, retirándose del mismo en Julio de 1991, comentándose que “lo habrían ido”. Aclara que Montini le recibió testimonio al dicente y a muchos otros seminaristas, cree que fue el iniciador de la la llamada investigación Arancibia. A fs. 32 obra la carta enviada por Lascurain al padre Montini, Vicario de la Arquidiócesis.


            A fs.33/34 y vto, declara Gustavo César Tibaldo manifestando que vino a la ciudad de Santa Fe, siendo secretario académico y privado del padre Montini. A fs. 30 vto. menciona a Descalzo como sujeto de ciertas situaciones con Storni y que a esa fecha tenía 18 o 19 años.

            De fs. 135 a 144 obra el procesamiento y de fs. 159 a 171 la confirmación del auto por la Alzada. A fs. 36 el decreto de traslado al Fiscal por el art. 184 C.P.P. A fs. 39 y vto. el requerimiento de Instrucción Sumaria por el Fiscal, quien propone medidas. A fs. 38 se tiene por abierta Sumario de Instrucción, se decretan medidas y se llevan a cabo diligencias probatorias. A fs. 42 obra la declaración testimonial de Severino Silvestri, en la cual hace mención a la carta que escribe a Storni y se refiere a la enfermedad del Obispo que es la homosexualidad. A fs. 46 pide citación el Sacerdote Jorge Ricardo Sarsotti.


            A fs. 48 y 49 obra el listado de seminaristas menores del seminario Metropolitano Nuestra. Señora Madre de Santa Fe.

            A fs. 50 y 52 obra la declaración testimonial de Jorge Juan Montini quien fuera rector del seminario desde Marzo del año 1989 hasta junio del año 1991 y manifiesta no haber visto nada personalmente, pero intercede ante el Cardenal Primatesta haciendo un informe verbal y luego por escrito ante la Nunciatura Apostólica de Calabrese en Marzo del año 1990. Asegura tener conocimiento fortuito sobre inclinaciones homosexuales de ciertos seminaristas, los que manifestaran que esos actos no estaban mal y que se los había inculcado Monseñor, y que por ese motivocuando envía en el informe anual por escrito al Arzobispado, discurre sobre la vida del Seminario poniendo a su conocimiento desórdenes afectivos de su persona, contestándole Storni con un agradecimiento. Entiende que en su gestión de obispo iba poco a, pero en la gestión de Mazza, concurría asiduamente porque era el rector del Seminario relegando el cargo de Vice-Rector a Mazza. Relata saber de hechos anteriores a su gestión, como el de Raúl Mingardi que a los 14 años siendo rector del semianario, el Obispo lo manda llamar a su dormitorio privado y describe ocasión en que se encontrara desnudo con otros seminaristas. También dijo que Storni le decía que era el Padre y que Dios ve bien el amor entre los hombres motivo por el cual tuvo que decirle a ese seminarista que leyera un texto de la Santa Sede sobre la homosexualidad y luego hablara con él nuevamente. Ante mi renuncia designé Rector a Ricardoo Mauti. También tuvo denuncias por escrito de seminaristas alegando situaciones con Storni por lo que las entregó personalmente al Nuncio Apostólico. A fs. 57 obra la declaración testimonial de Rubén Alejandro Descalzo que a fines de enero del año 1993, luego de fallecer su madre, recurrió a Storni para comunicarle que no tenia intención de ir a Santa Rosa de Calamuchita, a lo cual Storni le pidió que fuera a verlo al arzorbispado para seguir la conversación, pasaron a su despacho, conversaron y lo convenció para que fuese a Santa Rosa, diciendole que le iba a hacer bien un descanso y cuando se despide con un abrazo, éste se prolonga y comienza a besarle el cuello y abrazándolo cada vez más fuerte, sintió que no sabía como escapar; lo tenia fuertemente abrazado hacia su cuerpo haciéndole sentir el roce de sus partes íntimas. Ellos estaban solos, no se escuchaba a nadie en el azobispado ya que el apartamento de Storni queda en el segundo piso, justo en ese instante tocan el timbre, entonces lo suelta y baja a atender, había llegado la hermana que sube y me saluda. Agrega que no sabe en qué hubiese terminado esa situación si no hubiese interrumpido el tiembre anunciando su. Asimismo, manifiesta que le llevó mucho tiempo poder afrontar esa situación, prácticamente 10 años de su vida, era como que estaban intimidados siempre bajo la imagen de la celestialidad y aclara que había seminaristas con actitudes amaneradas que generalmente tenian una buena relación con el arzobispo.


            A fs. 63 se presenta el Dr. Jauchen por haber sido designado (vía fax) defensor de Storni y a fs. 65 se le deniega la presentación hasta tanto cumplimente formalmente su designación (art. 62, 63 y 131 del C.P.P).


            De fs. 68 a 70 obra testimonial de Raúl Néstor Mingardi que manifiesta haber sido seminarista del Arzobispado de Santa Fe, habiendo ingresado a la edad de dieciseis años durante el mes de marzo del año 1978 y egresando el 30/09/86 ordenado sacerdote. En relación a la vida del seminario, Mingardi dice que Storni siempre convocaba a seminaristas al arzobispado y que con él tuvo una situación especial, cuando ingresara al seminario a finales del año l978 cuando se encontraban en la parroquia de San Genaro Norte preparando la navidad en esa localidad. Como el declarante se sentia mal anímicamente, le pregunto a Storni si podria confesarse con él, en esa oportunidad lo hizo pasar a su habitación, encontrandose en calzoncillos, se cubrió y lo escuchó y como el dicente comenzó a llorar, el obispo lo abrazó y lo comenzó a besar en la cara en la frente, a la vez que le decia “mi pequeño San Juan”, recibiendo el perdón por su confesión, haciendo que se sintiera confuso, pensando en su familia preferió callar. En relación a la vida en el seminario, aclaró que habia conductas anormales de algunos seminaristas que luego abandonaban el seminario. También en una oportunidad escuchó en relación a otro seminarista llamado Bertone que Storni le había dicho “....te entregas o te vas”. El dicente aclaró, que la idea de abandonar el sacerdocio en el año 1998 tuvo que ver con las crisis suscitadas en las experiencias vividas en el seminario. Asimismo agrega que desde el año 1980 en adelante varias veces Storni lo llamó a su habitación por razones de trabajo, generalmente estaba en calzoncillo y alguna vez totalmente desnudo, invitandolo a la cama para charlar y en otra oportunidad a acostarse con él en la cama. Allí en el lecho solía abrazarlo, besarlo intentando hacerlo en la boca, oponiendo reparo, y en otras ocasiones distraídamente le tocaba sus genitales. Todas esas situaciones el declarante las vivió con mucha sorpresa y miedo porque Storni le decía que eso estaba bien y que no se lo comentará a nadie. En otro momento, habiendo transcurrido el tiempo en la casa de Calamuchita, se le insinuó directamente como para tener algo más, y le dijo “que lástima que no seas mujer”. Agrega que Storni cumplía las funciones de rector y profesor en materias relacionadas con teología.


            A fs 81, se tiene por Abogado defensor al el Dr. Jauchen y se cita a Storni que preste declaración en virtud de lo prescripto en el art. 299 del C.P.P., oponiéndose su defensor a fs. 83/84vto, en razón de considerar que no hay hechos típicos de imputación en contra de su cliente, haciendo reserva del caso constitucional o Federal y solicitando se deje sin efecto la audiencia fijada. A fs.85 y en virtud de la nulidad planteada y la solicitud de archivo de la causa se corre traslado al fiscal, el que contesta el requerimiento de fs. 86/88 solicitando se rechace la nulidad interpuesta y el archivo, ya que existen diligencias por concretar en relación a los hechos que se le imputan y por lo tanto solicita la prosecución del trámite, dictándose el auto interlocutorio que obra a fs 89/90 y vto. en el que no hace lugar al planteo de nulidad, prescripción de la acción penal y archivo de las actuaciones y se confirma la diligencia de audiencia prevista conforme a lo que fuera oportunamente dispuesto. Se citan a declarar a Walter Rene Maggiolo y Marcelo Cristian Mendoza y nuevamente a la escritora Olga Wornat.


            A fs. 97 declara Walter Rene Maggiolo aclarando haber sido seminarista y egresado del seminario a fines de noviembre del año 2001, que cuando ingreso contaba con la edad de 16 años y que el arzobispo vivía en el arzobispado pero no recordaba la fecha en la que fuera rector del mismo y manturviera varias conversaciones con Storni veces en el living y otras en sus aposentos pero nunca hubo una comunicación insinuante o del estilo, añadiendo que lo recibía en zapatos, pantalón estilo gaucho y camisa y que no pudo advertir actividad homosexual durante su estadía en el seminario y que tampoco fué convocado por Arancibia en la investigación que llevaba, conocía de esas actuaciones.


            A fs. 99/100 y vto., obra la declaración testimonial de Marcelo Cristian Mendoza, poniendo a conocimiento haber ingresado al Seminario el 08-03-92 cuando tenia 15 años integrando lo que se llamaba el seminario menor y egresado en noviembre de 2001. Aclara que tenían muy poco contacto con los seminaristas mayores y que muy de vez en cuando compartían la práctica de deportes; y que Storni concurría al seminario para darles clases y celebrar misas, siendo convocado en varias oportunidades por él, durante los 9 años que duró su carrera y en general hablaban de política, economía y que para con él no tuvo ninguna insinuación objeto fuera de su investidura. Agrega que en Calamuchita hacian recreación o representación teatral, generalmente sátiras sobre situaciones sucedidas durante el año a algún sacerdote. Preguntando si fue convocado en privado por Monseñor, aclara que no, pero otros compañeros quizas si.


            De fs. 102 a 105 vto presta declaración testimonial German Pablo Zenklusen, haciendo mención que en el seminario supo de ciertas situaciones a traves de compañeros y por tal motivo se le hizo la vida dificil dentro del mismo, exponiéndolo a situaciones fuera de lo común. Menciona que mucha gente le tenía miedo a Storni porque era avasallante, pero que él distinguía bién a la gente que castigaba, no pudiendo contra el declarante porque le hacía frente, pero se aprovechaba de otros seminaristas jóvenes de determinado nivel, con situaciones familiares desfavorables o carencias afectivas, les ejercía presión y metía miedo y trataba de encontrar cómplices de esas situaciones, en realidad, dice que era un “hijo de puta”. Cuando ingresó en el 1989 tenia 23 años y estaba en el quinto año de arquitectura era Rector el Padre Jorge Montini, permaneciendo en el seminario hasta el año 1994, en que le ofrecen la ordenación diaconal, no aceptando decide irse; ya que era consciente que con tantos años de desgaste y de sufrir la presión del seminario no estaba en condiciones anímicas ni espirituales de asumir el Diaconado.

            Cuando sale del seminario, se enferma con una grave hepatitis a raíz de todas las situaciones padecidas que mermaron sus fuerzas. Aclara, que Storni tenía tratos preferenciales sobre algunos seminaristas, en una oportunidad cuando iban en auto invitó a Rubén Descalzo (con el que tenia un trato preferencial) a que se sentara sobre sus piernas. Añade que tuvo concocimiento de la investigación efectuada por Mnsor. Arancidia y que lo citó a declarar, prestando un testimonio verbal, mientras hablaba, Arancibia tomaba apuntes, pero no le hizo firmar ninguna declaración.
            Siendo seminarista mayor, Carlos Scatiza canciller de la curia, le comentó que Monseñor lo recibia desnudo y que le pedía que le alcanzara parte de su atuendo para vestirlo. Cuenta también, que en Calamuchita era normal las representaciones teatrales en la que colaboraban sacerdotes y cuando estaba Mateo, se hacian sátiras subidas de tono o subjetivas, estando presentes seminaristas mayores y menores y que el grupo que las organizaba se divertía mas que el resto debido a que no eran simples parodias. También y en relación a la atención profesional que prestaba la sistémica Casabianca, supo que prestaba atención a seminaristas abusados sexualmente por Storni. El declarante considera, que todos conocían los hechos que sucedían en el seminario, pero nadie hacía nada.

            A fs. 117 y 118 vto. declara Carlos María Francisco Aguirre, diciendo que pertenece a la administración a Storni y en relación a la investigación Arancibia, manifiesta que la misma existió, no sabiendo precisar quien la promovió, pero aparentemente nació por motivo de un encargo de la congregación de obispos, según se lo comentará el Padre Truco, considerando que pudo haber elementos serios para imponer semejante investigación..


            A fs. 122 obra testimonio de Leonardo Mauricio Mathieu, poniendo a conocimiento, que ingresó al seminario en el año 1995 a la edad de 19 años y que de los seminaristas que ingresaron con él , el único que abandonó fue Raúl Cordonio, agregando, que el director del seminario era el Padre Mauti y el Padre Sarsotti su director espiritual. Dice que Storni concurría periódicamente al seminario donde el vivía, porque tenía horas catedras y celabraba la misa una o dos veces por semana. En Calaumuchita ocupaba un departamento aparte, en el que había una pieza apartada donde vivía su madre o el diácono que le manejaba el auto y que los seminaristas que eran convocados lo hacían de mañana y de tarde y que no le consta que Marcelo Mendoza y Walter Maggiolo hayan sido convocados en forma más asidua que otros seminaristas.


            A fs.124 se vuelve a convocar a la escritora Olga Wornat, la que se excusa de comparecer, por problemas familiares, según constancia actuarial de fs. 125.


            A fs. 126 se ordena la citación de Edgardo Gabriel Storni, enviándose cédula de citación al domicilio real.

            En fecha 17/12/2002 presta declaración indagatoria Edgardo Gabriel Storni la que consta de fs. 127 a 129 vto, quien niega la autoría de los delitos que se le imputan y refiere que en su calidad de padre y pastor, no puede más que guardarse al silencio ya que una palabra de él puede dañar a muchos y tiene que defenderlos a quienes lo acusan, sin perjuicio de ello narra con lujos de detalle otras situaciones acaecidas con motivo de su ministerio, especialmente lo atinente al padre Guntern, hablando de una situación de malversación de fondos de la Escuela Parroquial, que en realidad debería haber sido motivo de denuncia por tratarse de un ilícito. Refiere con lujo de detalles todo el acontecer de la vida del seminario y niega haber tomado concimiento de actitudes homosexuales de seminaristas, sólo algún chisme nunca, datos fehacientes.

            A fs. 130 obra la resolución de libertad previsional bajo promesa jurada prevista en el artículo 342, constituyendo domicilio a los fines de la misma en calle Tacuari 6731 de está Ciudad.

            El abogado defensor del imputado, insiste en peticionar el sobreseimiento del mismo en razón de tratarse de hechos penalmente atípicos, e insiste en la prescripción de la acción penal en función de los hechos contra Raúl Nestor Mingardi (fs.132/133vto.).
            En fecha 25 de Febrero de 2003, sosteniendo el Juez Instructor que no se ha producido la prescripción de la acción penal por considerar que la declaración indagatoria posee carácter activador del procedimiento que pone de manifiesto la voluntad de los órganos del Estado, de llevar adelante la ejecución penal, dicta auto de procesamiento de Edgardo Gabriel Storni por el delito de ABUSO SEXUAL AGRAVADO (art.119 primer párrafo, inc. b y último párrafo del Código Penal), mientras que se lo sobresee por los delitos que se le imputaran por los hechos cometidos contra Martín Lascurain y Raúl Mingardi, confirmándose la libertad provisional concedida, disponiendo embargo en bienes libres por la suma de mil pesos $ 1.000), y ordenando se corra vista al fiscal en virtud de las presuntas conductas ilicitas por parte de Monseñor José María Arancidia y Olga Wornat.

            A fs. 145, el fiscal solicita se remitan fotocopias de las partes pertinentes para que investigue el Juzgado Correccional de turno la posible comisión de delito por Mñor. Jose María Arancibia . En relación a Olga Wornat, solicita su presencia previo a ordenar su traslado por la fuerza pública y se investigue la conducta del sacerdote Jorge R. Sarsotti el que, según las manifestaciones de Ruben Alejandro Descalzo podría haber incurrido en delito.

            Habiendo apelado el auto de procesamiento el abogado defensor se decreta la concesión en relación y sin efecto suspensivo, formándose incidente de apelación a los fines pertinentes (fs. 148). Tramitado el mismo y resuelto se agregan copias de la resolución de fs. 159 a 170.
            En fecha 30/05/2007 se dispone recaratular las actuaciones en razón de haberse desacumulado las causas sobre privación ilegal de la libertad, amenazas coactivas y falsedad ideologica que involucrara a Chaminaud, Ricardo Alfredo; Capello, Hugo Héctor; Grassi, Mario Eugenio; Scatiza, Carlos Hugo; Stoffel, Edgar Gabriel; Bertero;, Gastón Marcelo; Beruto, Ariel Andrés y Mateo, Marcelo Oscar.

            A fs. 149 obra el pedido del Dr. Mario Sergio Colussi para que se autorize la extracción de copias de todas las actuaciones, ampliando su solicitud a fs. 154, ordenándose lo pertinente.


            De fs. 156 a 171 obran copias del decisorio de la Cámara sobre la apelación del Auto de Procesamiento.


            A fs. 173 se recaratula la causa corrigiéndose la foliatura. Corrido el traslado conforme a lo normado por el Art. 378 del C.P.P. el fiscal evacúa el mismo de fs. 209 a 215 y vto. requiriendo la elevación a juicio contra Edgardo Gabriel Storni por el delito de Abuso Sexual Agravado (Art.119 – 1° párrafo inc. b) y último párrafo del Código Penal).


            De fs. 225 a 226 y vto. obra el auto interlocutorio rechazando el pedido de prescripción ordenando la prosecución del trámite y se tiene presente las reservas formuladas por el curial defensor. A fs. 229 plantea recurso de apelación el que es concedido a fs. 230 y ya elevados a la Cámara expresa agravios (fs. 235 a 236 y vto.).


            De fs. 238 a 271 obran las actuaciones de le Excma. Cámara Penal. Recibidos los autos en esta sede, se ordena el traslado en virtud del Art. 378 del C.P.P. el que obra de fs. 285 a 288 abierta la causa a prueba (fs. 289), el abogado defensor ofrece la prueba instrumental solicitando se exhorte al Juzgado de 1era Instancia de Distrito Civil y Comercial – 3era Nominación de Santa Fe, a fin de que remita fotocopia ceritificada e informe el estado sobre la causa “DESCALZO, Rubén Alejandro c/ STORNI, Edgardo Gabriel s/ Medidas Probatorias de Juicio Ordinario y Daño Moral”, lo que es agregado en fs. 310 a 327.

            Ceritificado los antecedentes penales (fs. 328), la Fiscal N° 5 formula las conclusiones solicitando se condene al imputado como autor penalmente respontable del delito de Abuso Sexual Agravado a la pena de Quince Años de Prisión con más Inhabilitación Absoluta por idéntico término y costas del proceso (fs. 329 a 333); haciéndo lo propio el Dr. Jauchen de fs. 335 a 338, solicitando la absolución de culpa y cargo de su defendido.
            Suscitadas la cuestiones de competencia entre los Drs. Dardo Rosciani y Luis Héctor Malfante, resueltas por la Excma. Cámara Penal, quedan radicados definitivamente los autos en esta sede. Habiendo asumido la suscripta como Juez Subrogante de este juzgado y tomada la audiencia del Art. 41 del C.P.; firme el Decreto de llamamiento de autos, quedan los mismos en estado de resolver; Y,

            CONSIDERANDO: I) Antes de ingresar al tratamiento de la cuestión de fondo, debemos necesariamente encarar el análisis de las cuestión preliminar referida a la prescripción de la acción penal en la que insiste el Dr. Jauchen en su carácter de abogado defensor del imputado Edgardo Gabriel Storni, escrito presentado en fecha 14.12.09, argumentando que existen a la postre, hechos nuevos que han variado la situación procesal, advirtiendo, que el imputado no ha cometido nuevos delitos, ya que en la causa que tramitara sobre una supuesta instigación a cometer coacción, ha resultado sobreseído; y que se han agregado los informes pertinentes sobre los antecedentes penales del mismo; que en definitiva eran los recaudos que enunciara la Cámara y ratificara la Corte Suprema. Asimismo, aclara, que el único hecho subsistente es el referido a Rubén Alejandro Descalzo, encuadrado en la norma penal del Art.119 inc.b) del Código Penal y que por aplicación del Art. 62 inc. 2do. del mismo cuerpo normativo, la acción penal se encontraría prescripta en diciembre del año 2002 sin que a esa fecha haya existido alguna causal interruptiva de la misma.


            Esgrime en apoyatura de su argumento, que resulta de aplicación lo resuelto en el “Pleno Vigo”, y que el único acto interruptivo de la prescripción resulta ser la requisitoria de elevación a juicio, ya que la mera iniciación de éste proceso no la interrumpe, formulando las reservas del caso constitucional y federal a fin de recurrir ante la Corte Suprema de Justicia de la Provincia y de la Nación por violación de los Arts.18 y 75 inc.22 de la Constitución Nacional, las que se tienen presentes.


            Lo cierto es que, la Sala IV de la Excma. Cámara de Apelación en lo Penal en su resolución de fecha 23 de abril de 2003 y para este caso en particular, ha declarado la inconstitucionalidad del art. 28 de la ley 10.160 “en cuanto impone la obligatoriedad de interpretaciones fijadas en fallos plenos y...la nulificación de pronunciamientos jurisdiccionales que se aparten de la interpretación fijada en ellos” pronunciándose en igual sentido la Corte de la Provincia y de la Nación, encontrándose firme y ejecutoriada desde que no prosperaron las impugnaciones deducidas contra el mismo.


            Por ello, teniendo en cuenta lo ya resuelto por la Sala IV ha quedado palmariamente demostrado que en el particular, no estamos constreñidos a aceptar el criterio sostenido en el Pleno Vigo, más aún, cuando la misma sala en fecha 30 de mayo de 2008 se ha pronunciado confirmando el auto dictado en ésta instancia por el Dr. Echarte y en el que se alega como argumento, que la ley Nº 25.990 no ha hecho más que completar la vieja normativa, interpretando la expresión “secuela de juicio” quedando atrapados en la misma, los distintos actos procesales que ella enuncia, por tanto no nos ubica ante una ley distinta a la anterior que nos obligue a optar por la ley penal más benigna, destacando que “secuela del juicio” del digesto derogado o “convocatoria a indagatoria” de la reforma no varían en nada y ambas integran la etapa instructoria o juicio.


            Por tanto y compartiendo el criterio sentado por la Cámara de Apelaciones, desde que a mi modesto entender, la expresión “secuela de juicio” no está limitada a la iniciación del plenario, sino que incluye actos de la etapa preparatoria, que evidencian la existencia de persecución penal por la comisión de un hecho punible que amerita el llamado a declaración indagatoria, el dictado de auto de procesamiento, la requisitoria de elevación a juicio y conclusiones del Fiscal conteniendo un expreso pedido de pena y que el nuevo digesto de fondo, no hace más que complementar el anterior. Según el Dr. Lorenzetti no se ha querido sancionar una ley penal más benigna, ni ha existido la voluntad de modificar el viejo régimen de prescripción de la acción penal, sino que se ha querido otorgar precisión a los actos procesales que se hallaban incluídos en la anterior referencia “secuela de juicio”; motivos por los cuales, estimo que la prescripción de la acción penal del delito por el que fuera procesado Edgardo Gabriel Storni no se ha producido, ya que el hecho investigado por el cual fuera traído a juicio, data de fines de Enero del año 1993 y el llamado a indagatoria de fecha 3 de Diciembre de 2002, no habiendo transcurrido a la fecha el término de diez años para la prescripción de la acción penal, abonado por la circunstancia, de que el Pleno Vigo de fecha 14.10.99 ha perdido su eficacia u obligatoriedad.


            Las reformas incorporadas al art. 67 del Código Penal por ley 25.990 vinieron en apoyo de ésta teoría, motivo por el cual ya no resulta conducente optar por la ley penal más benigna ya que ambas refieren a lo mismo, incluyendo los actos de la etapa instructoria con capacidad para interrumpir la prescripción, tales como la convocatoria a prestar declaración indagatoria, entre otros con la misma eficacia.


            Debemos destacar que en la figura típica, al igual que la prevista en el art. 127 último parte del Código Penal vigente al momento de los hechos, se establecen penas de reclusión o prisión de tres años en su mínimo y diez años en su máximo, de lo cual, puedo inferir que no se ha producido la prescripción de la acción penal por cuanto el hecho que se le atribuye ha sido cometido en Enero de 1993 y el llamado a indagatoria es de fecha 3 de diciembre de 2002 (fs. 126), o sea un acto que constituye “secuela de juicio” - en la interpretación a la que adhiero – en la normativa anterior y con mayor razón a partir de la entrada en vigencia de la nueva ley, que la completa, aunque resulte inaplicable en virtud de lo establecido en el art. 2° del Código Penal, reiterando que ha quedado descartada la obligatoriedad del Pleno Vigo y que en el particular se ha declarado la inconstitucionalidad del mismo, en función de lo resuelto por la Alzada en fecha 23 de abril de 2003; motivo por lo cual resuelvo, no hacer lugar al pedido de prescripción de la acción penal, y tener presentes las reservas de los recursos de inconstitucionalidad y federal formuladas por el curial.


            II) Entrando ahora a la cuestión de fondo, un detenido análisis de la distintos testimonios vertidos como elementos de prueba e indicios incorporados a éste proceso, me permite tener por cierto y acreditado que Edgardo Gabriel Storni convocó a la sede del Arzobispado en Febrero de 1993 al seminarista Rubén Alejandro Descalzo para tratar cuestiones de índole personal. Que en dicha circunstancia y estando a solas con él, efectuó sobre el cuerpo del seminarista abrazos, besos y apretones contra su cuerpo, haciéndole sentir el roce de sus partes íntimas, actos de contenido sexual tendientes a mantener relaciones sexuales con el mismo. Que ello se produjo cuando el imputado se encontraba en pleno ejercicio de su ministerio sacerdotal, como Arzobispo de la Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz, en su carácter de máximo representante de la Iglesia santafesina y autoridad del Seminario Nuestra Señora.

            Es necesario que analicemos en éste punto, la naturaleza y características del delito de abuso sexual, para de ésta manera poder merituar las pruebas, indicios que permitan revelar lo acontecido, máxime cuando el tipo de hechos que se investiga se desarrolla en un ámbito privado, aislado, en soledad y fuera del alcance de testigos y de toda otra prueba, con el consiguiente riesgo de impunidad. La valoración de los indicios en este tipo de delitos, es de suma importancia, ya que si bien no aportan un conocimiento directo del hecho investigado, proporcionan al Juez elementos para que mediante su raciocinio, se pueda inferir el hecho desconocido a partir de los cuales puede llegar a presumirse la existencia del hecho investigado.

            En el abuso sexual se protege precisamente, la reserva sexual de la víctima, su libertad y su dignidad, especialmente en lo que hace a su pudicia personal, o sea el ataque al pudor privado y que con la reforma introducida por la Ley N° 25.087, se amplían los factores que anulan el consentimiento libre de la persona, incluyendo supuestos intimidatorios de abuso de poder o autoridad. El sujeto pasivo no consiente, sino que tolera la situaicón que le es impuesta, prevaliéndose el sujeto activo de esa situación de inferioridad, dependencia o de autoridad o poder.


            En opinión de Gavier, los delitos contra la integridad sexual protegen el trato sexual entre los humanos que afectan la reserva sexual.

            Por ello, se exige, una relación corporal directa entre el sujeto activo y pasivo, demostrada en tocamientos en las partes pudendas sin el consentimiento de la víctima, que amén de intentar el desahogo del apetito lujurioso del actor, manipula sexualmente el cuerpo de su víctima, en el logro de su propia satisfacción o exitación.

            En este orden de ideas, cabe destacar, que la figura se encuentra agravada en función de la jerarquía e investidura del imputado, ya que era la máxima autoridad y referente de la Iglesia Católica en la ciudad de Santa Fe y durante ese Ministerio se cometieron los hechos que dieran motivo a éstas actuaciones, los que si bien, se cometieron en ámbitos privados, surgieron a la luz por diferentes carriles.


            Lo cierto es, que Rubén Alejandro Descalzo ingresa al Seminario Nuestra Señora Madre en marzo de 1990, permaneciendo en el mismo hasta marzo de 1993, viéndose obligado a dejar la carrera luego de los incidentes que tuviera con el Arzobispo. Al fallecer la madre de Descalzo en Diciembre de 1992, y a fines de Enero de 1993, el seminarista le comunica a Monseñor, que no tenía intenciones de viajar a la estancia de descanso de Santa Rosa de Calamuchita, invitándolo Storni al Arzobispado, para seguir manteniendo la conversación. Precisamente en el departamento privado, cuando se despedía con un abrazo, éste se prolonga y Storni comienza a darle besos en el cuello, haciendo el abrazo cada vez más fuerte y haciéndole sentir el roce de sus partes íntimas, circunstancia que se prolonga hasta que tocan el timbre de la puerta e ingresa la hermana del Arzobispo.

            Descalzo era consciente que no podía escapar de la situación, estaban solos en el segundo piso, no se escuchaba a nadie, y no sabe cómo hubiera terminado si la hermana no llegaba en ese momento. Que si bien antes de ese incidente y luego del mismo en la estancia de Calamuchita, tuvo tratos con el Obispo, no se dió otra situación similar, no obstante lo cual, le llevó muchos años de su vida el poder afrontar esa vivencia, siempre se sintió intimidado en la imágen de la celestialidad. Su director espiritual, el padre Sarsotti le dijo que “se cuidara” de Storni, pero que no comentara lo sucedido al padre Mauti porque era como una extensión del Arzobispo. Martín Lascurain también supo lo ocurrido.
            El Arzobispo investido del poder y la jerarquía eclesiástica actuaba con total impunidad, tenía tratos preferenciales con algunos seminaristas que eran visiblemente amanerados y discriminaba a otros, haciendo diferencias entre morochos y blancos.
            Esta declaración, es conteste con las de otros seminaristas que testimoniaron en la causa en relación a hechos que se sucedieron en el Seminario y que habla de prácticas non sanctas del propio Storni en ejercicio de su ministerio y que se convierten en indicios de suma relevancia a la hora de merituar su conducta y la posible comisión de ilícitos.

            En tal sentido, se destaca el testimonio del sacerdote José Tarsicio Guntern, párroco venemérito de la iglesia San Roque y confesor durante muchos años de los seminaristas. En ocasión de encontrarse en la casa de Sta. Rosa de Calamuchita Martín Lascurain ofuscado y desesperado le comentó que Monseñor lo había besado de una manera impropia y que no esperaba esa efusividad del mismo porque era amigo de su familia. Por ese motivo, advertido por otro seminarista, Gustavo Scamurra, compañero de Martín, quien lo alerta sobre la situación padecida que alteraba al grupo de jóvenes; Guntern, le envía una carta (fs. 22) a Storni advirtiéndole sobre su lamentable deslíz, una actitud de exagerada efusividad para con el seminarista que lo sumió en un deplorable estado de depresión, añadiendo en su carta que el clima de creciente rumor enloda la figura del Pastor y perjudica gravemente el ambiente del Seminario y que si callaba arriesgaba aún más su prestigio, dado el profundo malestar que se vivía en esa comunidad a raiz de su conducta. El declarante, se vió en la obligación de regresar antes de tiempo de la casa de vacaciones, debido a la incomodidad que sentía.


            En la indagatoria Storni replica los dichos del padre Guntern, diciendo que se había enterado por boca de terceros y que pudiendo haber aclarado personalmente el hecho, prefirió escribir una carta, que recién leyó al regreso de sus vacaciones y que esa era una conducta recurrente en ese sacerdote, además de enrostrarle otras situaciones tratando de desacreditar su imágen.

            En la testimonial de Raúl Joaquín Dalla Fontana, se advierte que su intervención fue propuesta por Mñor. Arancibia a cargo de la investigación iniciada por el Vaticano. El testigo entrevista a Storni haciéndole saber lo que se comentaba y que dados sus comportamientos homosexuales, debía retirarse de su ministerio, replicándole Mñor. que el chico había mal interpretado su actitud, pero Dalla Fontana se encargó de ejemplificar que cuando besaba a un hombre lo hacía en la mejilla y no en otra parte del cuerpo, como en el cuello, ya que eso tiene un alto contenido de eroticidad. Agrega el dicente, que en su carácter de ex-seminarista no era frecuente el trato efusivo o afectuoso del Obispo, la autoridad era protocolar, y que lo de Storni es de una mente enferma y la efusividad demostrada es anormal y que hablar de deslíz es una manera educada de referirse al tema. Agrega el dato de que cuando Storni llamaba a un seminarista, entre ellos se cargaban diciendo “ojo...cuidáte”.

            En la testimonial prestada por Martín Lascurain se advierte que uno de los motivos por los cuales el seminarista abandonó el seminario fue el incidente que tuviera con el Arzobispo y que ocurriera en la estancia “Los Algarrobos” en Santa Rosa de Calamuchita en Enero de 1992. El dicente en esa oportunidad se acercó al Obispo para que le bendijera un crucifico que le habían obsequiado; en la Galería del Salón “Pío XII” de la estancia, le bendijo la cruz, sujetando al testigo fuertemente en la cintura con su mano derecha, para luego apoyar su cabeza sobre el cuello de Martín, acariciándolo y luego lo comenzó a besar en una forma “loca”, ininterrumpidamente de abajo hacia arriba, manteniéndolo fuertemente de su cintura; relata “luego de eso me sujeta con su mano fuertemente...”, “se apoya sobre mi cuello con su cabeza y comienza como acariciarme con ella, luego me besa en el cuello y lo hace ininterrumpidamente, como una forma loca y todavía no me soltaba de sujetar fuertemente de la cintura, y yo sacó intempestivamente el cuerpo para un costado para zafar de la situación...”, “la situación me sorprendió y me dió asco...”, declara “dió cuenta de mi rechazó me soltó y se fue...”.


            Por esos motivos contó al Padre Guntern lo sucedido con las consecuencias que anteriormente me he referido. Lascurain también prestó testimonio ante el Padre Montini, dando origen a la investigación Arancibia; a fs. 32 obra la carta de puño y letra de Lascurain al Padre Jorge Montini, relatando lo sucedido.


            Por su parte Gustavo César Tibaldo comenta sobre las relaciones homosexuales de ciertos seminaristas y que, la renuncia del Padre Montini como rector del seminario se debió a una investigación sobre ese particular y que al declarante le llamó la atención el haber encontrado en ciertos legajos de seminaristas un cartel que decía que fue expulsado o llamado a retirarse del seminario, o que se retiró voluntariamente. Asimismo en su declaración, reconoce que la fotocopia obrante a fs. 35 de autos es de un escrito de puño y letra de Moseñor Storni, y que se trata de un bolero que se representó teatralmente en la casa de Calamuchita, y que fuera reconocido por el propio Obispo a fs. 129 de autos, empeñándose en aclarar que ese texto fue hecho por un grupo de personas y que lo copiaron varios entre ellos él, y que aludía a los problemas de salud del Padre Mazza y, que no tenía nada que ver con su persona ni sus actos.

            El Padre Severino Silvestre, vicario parroquial de la Parroquia de Hessler, del departamento San Jerónimo, decide enviarle una carta a Storni, a raíz de todos los comentarios que le efectuara una persona de su confianza y en la que pone de manifiesto lo siguiente: “Temo que tu enfermedad se agrave con el tiempo...corresponde tu alejamiento temporario, que podría ser definitivo de la Iglesia de Santa Fe...mi única intención es que se evite mayores sufrimientos...”, y al referirse a la enfermedad se refiere a la homosexualidad de Storni.
            De suma importancia resulta el testimonio de Jorge Juan Montini, sacerdote de la Parroquia de San Jorge, provincia de Santa Fe, que fuera Rector del seminario Nuestra Señora Madre desde Marzo de 1989 a Junio de 1991, además de ocupar cargos como Rector del Instituto de Ciencias Sagradas, vicario de pastoral, etc., que le permitiera tomar conocimiento en las situaciones que se encontraba involucrado el Obispo.

            Por todo eso, se dirigió verbalmente y por escrito al cardenal Primatesta, poniéndole a conocimiento los casos al que tuviera acceso. Montini descubrió fortuitamente actividades homosexuales de ciertos seminaristas que justificaban esas conductas, no reprochadas por ellos y por ese motivo en el Informe Anual elevado a Storni, le hizo conocer los desórdenes afectivos que lo involucraban. Asimismo detalla, que cuando él fue Rector apercibió a un seminarista por haber concurrido a los aposentos privados de Storni sin permiso, relatando lo acontecido con Raúl Mingardi quien fuera citado por Mñor. a su dormitorio privado, recibiéndolo desnudo, le exclamaba que él era el padre y que Dios veía bien el amor entre los hombres, motivo por el cual al enterarse de esta situación, Montini le hizo leer al seminarista un texto de la Santa Sede sobre la homosexualidad para que reflexionara sobre el tema y luego lo volvieran hablar. Toda esta situación conocida por el declarante, fue puesta a conocimiento de Mñor. Primatesta y Calabressi y motivó su renuncia indeclinable, la que es aceptada por Storni, designando en su lugar, a Ricardo Mauti.


            En relación a la testimonial de Raúl Néstor Mingardi, cabe señalar que su ingreso y egreso del seminario lo hizo en la gestión de Storni, y que cuando el ingresó, siendo menor, Mñor. vivía en el seminario, aún después de haber sido designado Arzobispo. Cuando se muda al arzobispado, era frecuente la citación de seminaristas a sus aposentos. A fines del año 1978, cuando el declarante tenía la edad de 17 años, en vísperas de la Navidad, organizada en la parroquia de San Genaro Norte, el dicente le requirió a Storni confesarse, motivo por el cual lo hizo ingresar a una habitación en la que se encontraba en calzoncillos y cubriéndose lo escuchó. Cuando el declarante finaliza la confesión, comenzó a llorar, entonces Monseñor lo abraza y comienza a besarlo en la cara y en la frente mientras le dice “mi pequeño San Juan”, situación que lo desorientó y prefirió callar. También era frecuente, observar a seminaristas ingresar a los aposentos privados del Obispo. Narra el declarante que desde el año 1980 en adelante concurrió varias veces a sus aposentos privados recibiéndolo en ropa interior y otras veces totalmente desnudo, lo invitaba a sentarse en la cama y en otras oportunidades lo invitó a acostarse con él, lo que se repitió en varias ocasiones; en la cama solía abrazarlo, besarlo, y en alguna oportunidad intentó besarlo en la boca, y en otra le tocó distraídamente los genitales. Todas esas situaciones las padeció, con sorpresa y con miedo, pero Monseñor le requería que no se lo comentara a nadie. En la posada de Calamuchita, ya siendo mayor, se le insinuó directamente como para tener algo más con él, diciéndole “lástima que no seas mujer”. Todo esto motivó el alejamiento de la intimidad con Storni, comunicándose sólo con él, por cuestiones institucionales.


            Resulta contundente también, el testimonio de Germán Pablo Zenclusen, quien apenas ingresó al seminario supo de Storni por los comentarios de sus compañeros, pero durante su estadía observó tratos preferenciales con ciertos seminaristas, y como él era conocedor de dichos acontecimientos le hicieron la vida difícil dentro del seminario, agrega que mucha gente le tenía miedo a Monseñor porque era avasallante y se aprovechaba de seminaristas con situaciones familiares desfavorables o carencias afectivas, les ejercía presión, les inculcaba miedo tratando de encontrar cómplices. También pudo ver tratos preferenciales, con ciertos seminaristas menores y recuerda que en una oportunidad en que iban en un auto, Monseñor hizo sentar sobre sus piernas a Rubén Descalzo, pero no vió nada que se encuentre relacionado con lo sexual. Este testigo fue convocado por Arancibia en Septiembre, cuando estaba a punto de ordenarse diácono, pero en Octubre abandonó el seminario. Asimismo relata, que Storni recibía a Scatiza desnudo y él le pasaba el atuendo para vestirlo. Declara que era frecuente la realización de representaciones teatrales, sátiras “subidas de tono”, en la posada de Calamuchita, siendo muy comentada una en la que actuaron Storni y Mateo. Los organizadores de las parodias, eran los que más disfrutaban, se vislumbraba como que había algo más que una parodia. Relata que antes de ingresar al seminario se enteró que la sistémica Ruth Casabianca atendía en su consultorio privado de calle Obispo Gelabert, a seminaristas abusados sexualmente por Storni, y que ya adentro del seminario Carlos Bertone lo anotició de todos los abusos y presiones del mismo.


            Las testimoniales aportadas por Walter René Maggiolo, Marcelo Cristian Mendoza, Carlos María Francisco Aguirre, y Leonardo Mauricio Mathieu no revisten datos de interés a la causa ya que en general declaran no haber tenido conocimiento de las conductas aludidas a Storni, ni de tratos preferenciales con algunos seminaristas; aunque resultan poco convincentes los testimonios de Mendoza y Maggiolo, ya que Descalzo asegura haberlos vistos ser tocados exageradamente por Monseñor, además de haberse percatado de ciertos amaneramientos de los mismos. Sin duda los dichos de estos testigos generan sospechas en relación a su veracidad porque indudablemente el haber admitido esas conductas sería totalmente contrario a lo que manda la Institución Católica en personas que estaban a punto de ser ordenados sacerdotes.

            Indubitablemente, en la causa contamos con elementos indiciarios más que suficientes, para incriminar a Storni como autor de la figura o del delito que se le imputa. No debemos olvidar que en los delitos contra la integridad sexual llamados vulgarmente “delitos de alcoba” este tipo de pruebas resultan de singular trascendencia, en razón de que se consuman en privado y en la soledad, en ausencia absoluta de testigos o tratando de no ser observados por terceras personas y que el factor sorpresa es uno de los componentes en este tipo de situaciones.
            La jurisprudencia ha aceptado este tipo de pruebas o indicios para incriminar esas conductas a los autores, ya que de lo contrario se podría llegar a la impunidad de los mismos, en tal sentido el Tribunal Oral Criminal Cap. Fed., Nº 13, 10/9/2007, “Campanella Ferreyra, Axel Carlos”, Causa Nº 2560.
            Jueces: Calvete, Gamboa y Leif Guardia ha resuelto: “Abusa sexualmente quien realiza actos corporales de acercamiento o de tocamiento, de carácter sexual, con una persona de uno o de otro sexo”.


            La legislación nacional en la materia enfocó la protección penal en función de la dignidad sexual de la persona, entendida como trato sexual digno en tanto forma parte de un concepto integral del ser humano, tratando de preservar la libertad, dignidad, el normal desarrollo sexual y el pudor de cada persona y la moral pública, entendida como noción de pudor medio de una sociedad o como el conjunto de valores ético-morales indispensables de preservar para una conciencia civilizada, cuestión irrenunciable para la mejor convivencia en una sociedad moderna, pluralista, y apegada a valores indispensables para su concreción.

            Por ello, con la protección de la integridad sexual no solo se protege la libertad o autodeterminación sexual individual, sino que se convierte en un medio de prevención de los efectos dañosos en la sociedad, que provocan estrés, padecimientos físicos y espirituales, y que resultan difícil de mensurar, pero que el Juez no puede soslayar.
            “Cualquiera sea el fallo que recaiga en una causa por abuso sexual, un proceso adecuadamente llevado o conducido tiene un importante efecto terapéutico reparador para la víctima. Tanto la condena penal como civil (aunque nunca se cobre) significan para la vícitma el reconocimiento al agravio sufrido y la “reposiciona” como persona, como sujeto de derechos. Colabora eficazmente en la recuperación de su autoestima y aunque tarde, reconoce la protección y el acogimiento de una sociedad que ella siente que antes la estigmatizó, la descalificó, la discriminó o la sumió en una situación de culpa o vergonzante” (Delitos contr la Integridad Sexual-Jorge Luis Villada-Abeledo-Perrot-pág.39)
            Cabe referirnos ahora a los besos y tocamientos a los que alude la víctima, los que no obstante estar probados en su existencia es necesario determinar si los mismos constituyen delito, es decir, una lesión jurídica de un derecho que la ley protege. Para ello debemos fijar los antecedentes del artículo 127 del Código Penal que norma la figura del abuso deshonesto, que tuvo su origen en la disposición del Código Italiano de 1889, que en su artículo 333, bajo el epígrafe “atti di libidine violenti”, el autor comete sobre una persona de uno u otro sexo, actos libidinosos no dirigidos al delito previsto en el artículo 331 que preveía la violación.
            Los antecedentes jurisprudenciales en la materia, han respondido que “el beso, como cualquier otro acto corporal puede tener múltiples significados, que deben determinarse en cada caso particular, según los elementos circunstanciales que le dan sentido y traducen la realidad de su contenido intencional. El beso en sí no es conceptualmente impúdico pero puede llegar a serlo y lo es en concreto cuando responde al móvil de la apetencia sexual” (Cám. Nac. Crim. y Correc., Sala II, 7-7-81, “Vera, Carlos E.”, BCNCyC, 981 -VIII-159).
            Según Crivellari “el delito consiste en el acto de aquel que, con violencia o amenaza comete sobre persona de uno o del otro sexo, actos libidinosos que no constituyen tentativa de violencia carnal, en consecuencia la dificultad para establecer la existencia o inexistencia de este delito sólo puede superarse determinando cuál haya sido la intención del sujeto activo” (Volúmen VII pág. 483).
            Que indudablemente, la conducta de ésta figura eclesiástica de efectuar besos y tocamientos inverecundos en Descalzo, aprovechándose de su situación de superior jerárquico y de docente, entra en la esfera del tipo delictivo previsto en el artículo 119 inc. “b” en relación al último párrafo del mismo artículo del Código Penal vigente, pero que coincide con el artículo 127 del mismo digesto anterior a la Reforma.
            Por ser el imputado -a la fecha del hecho- el máximo representante del credo oficial, el descreimiento de quien debe conducirse con probidad y conducta ejemplar por el cargo que detenta ante la comunidad, es absoluto y con su conducta ha turbado la credibilidad, ya que siendo un rector de la fe, con su actitud lesiva e inmoral, contribuyó a la falta de credibilidad en la institución religiosa, más aún cuando la Nación Argentina sostiene el Culto Católico Apostólico Romano (Art.2 C.N.).
            El desvío del correcto camino de un pastor, hace zozobrar al rebaño por él conducido, causando una real y profunda turbación en la sociedad; por otra parte, es el mismo Preámbulo de nuestra Constitución, el que invoca a Dios como fuente de toda razón y justicia en procura del bienestar general.
            Que la conducta del máximo representante de la Iglesia Católica ha ofendido el orden y la moral pública, por tanto no está exenta de la autoridad de los magistrados (art. 19 de la C.N.), ya que los hechos privados que han tomado estado público, son hechos ilícitos penados por la ley.

            No se penan las conductas homosexuales de una persona, ya que eso resultaría discriminatorio, en tanto y en cuanto no afecten a terceros, pero sí la conducta por prácticas homosexuales de quien tiene la máxima investidura, el deber de cuidado y decoro en la función que le ha sido encomendada y aprovechándose de esa autoridad, realiza actos impúdicos, libidinosos, reñidos con toda moral, intimidando en función del cargo a quienes de una manera u otra están bajo su responsabilidad y cuidado.

            No olvidemos que eran hombres que abrazaban la fe y el celibato en función de la próxima ordenación como sacerdotes y que ellos también en el futuro iban a ser conductores en la fe y moral cristianas, responsables de una manera u otra de la formación espiritual de la feligresía que le correspondería conducir, proclamando el celibato y condenando ciertas prácticas sexuales dentro o fuera del matrimonio.

            El abuso sexual es un delito material que exige en el autor la efectiva injuria de la pudicia del otro, ya sea operando el autor sobre el cuerpo del ofendido o incluso utilizándolo como medio para la realización de acciones sobre el cuerpo del ofensor o la adopción de posturas impúdicas, ya sea haciéndolo operar impúdicamente sobre el mismo autor o un tercero. (Ricardo Nuñez, Derecho Penal, Parte Especial, Tomo IV, Pág. 317).

            Resulta difícil penetrar en el pensamiento del autor del delito y así determinar si su intención estaba encaminada a saciar algún apetito, desahogo sexual o impulso lascivo por lo que las pautas valorativas que debemos considerar son los hechos externos y objetivos que trascienden al mundo y al entorno del individuo.
            Indudablemente para Descalzo el tocamiento al que alude, abrazo que se prolonga y que no permite “zafar” a la víctima, en la soledad del segundo piso del Arzobispado y así fuertemente abrazado le hace sentir el roce de sus partes íntimas, como los besos propinados en el cuello son claros exponentes de la intención de su autor, que dejan al mismo en un estado de desconcierto y pudor.
            Cabe acotar, que esa situación se vio interrumpida por la llegada intempestiva de la hermana del Obispo y no se sabe cómo hubiese terminado de no haber sonado el timbre anunciando su arribo.

            Se castiga con mayor severidad estas conductas porque al tratarse de abuso sexual agravado por la condición de sacerdote, resultan más dañosas para la víctima por la intención que tuvo en miras el autor al momento del hecho, aprovechándose de su condición de suprema autoridad de seminario donde realizaba sus estudios Descalzo, lo que implica un sometimiento a las pautas rígidas establecidas en el seno del mismo.

            En opinión de Núñez, el agravamiento de la figura se debe a que se provoca una lesión a la dignidad de la persona y una infracción al deber de moralidad y de honestidad que esa calidad impone respecto de terceros, no siendo necesario que entre el autor y la víctima medie una relación especial a consecuencia del carácter ministerial del autor, sino que simplemente revista la calidad requerida por la ley y que actúe violando ese deber.
            Para Creus, se protege la libertad, que constituye la esfera de reserva sexual de la víctima, que el autor viola atacando su pudor individual.
            Todos los elementos valorados en la presente causa aún cuando sean independientes, como los testimonios brindados por los seminaristas, revisten una importancia fundamental a la hora de dar crédito a la versión narrada por Descalzo y que reflejan de una manera indiscutible los excesos de Monseñor Storni, que a sabiendas lesionaba la libertad sexual de los jóvenes que estaban a su cargo y que provocaban desconcierto y descreimiento en los mismos, que habían abrazado la fe religiosa con ánimo de convertirse en sacerdotes en un futuro no muy lejano; generando además, en la sociedad descrédito sobre la legitimidad de la Iglesia Católica como institución religiosa.

            La circunstancia de que Descalzo haya venido a instar la acción penal en el proceso inciado de oficio por el Señor Fiscal N° 5, Dr. José Luis Paz contra Monseñor Storni, en función de las versiones periodísticas que tomaran estado público, después de transcurrido un largo tiempo de cometido el hecho, no significa que la víctima haya renunciado a la persecución penal y que su comparencia se deba a motivos estrictamente pecuniarios como señala la defensa.

            Debemos señalar que Rubén Descalzo, como los demás involucrados en los sucesos, vinieron al proceso luego del conocimiento público, de la iniciación de la investigación realizada por Mñor. Arancibia debido a las irregularidades sobre la gestión de Storni ya que antes de ello sólo pertenecían a la estricta órbita de la institución religiosa.
            Hay que tener presente, que en la citada institución, las relaciones son jerárquicas, basadas en consignas de autoridad y disciplina, importando obediencia y sometimiento estricto a las reglas rígidas que la norman, y que por ésto resulta harto difícil moverse con libertad y con un margen de individualidad dentro de ellas.
            A quedado palmariamente demostrado, con la cantidad de testimonios arrimados a la causa e indicios, que las situaciones vividas dentro de los claustros, eran anómalas, irregulares y perjudiciales para los seminaristas que han venido trayendo su versión para esclarecer los hechos, y que no vislumbran en ellos un ánimo económico como fin último, sino simplemente hacer conocer la verdad sobre las circunstancias padecidas por los mismos, las cuales por mucho tiempo estuvieran sepultadas en la sospecha y el encubrimiento.
            Siendo entonces que el hecho es tenido como cierto, corresponde ahora centrar la atención en determinar si tiene o no cabida en alguna figura penal, y en su caso cuál es el tipo penal adecuado.

            La valoración de lo actuado, respetando las reglas de la sana crítica me lleva a compartir la calificación propiciada por la parte acusadora, es decir ABUSO SEXUAL AGRAVADO (Art.119 – 1° párrafo inc. b) y último párrafo del Código Penal), quedando claro que es Edgardo Gabriel Storni quien llevó a cabo los actos de ejecución de ese delito, en ejercicio del cargo de Arzobispo de la Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz.

            Que durante el desarrollo del plenario, no han exisitido planteos relativos a la existencia de eximentes de responsabilidad, por lo que basta señalar que el plexo probatorio, es claro en demostrar que en autos no se dan causales de inimputabilidad, inculpabilidad o causal de justificación, por lo que el imputado resulta penalmente responsable debiendo responder por el ilícito cometido.

            Llegada a esta instancia de tener que decidir cuál es la pena adecuada al caso en exámen, he de recurrir a las pautas orientadoras contenidas en los Arts. 40 y 41 del Código Penal, por lo cual valorando la falta de antecedentes, unido al tiempo transcurridos entre el hecho y el presente, sin que se tenga noticias de nuevas conductas reprochables, me lleva a estimar como justa la aplicación de una pena de Ocho Años de Prisión e Inhabilitación Absoluta por idéntico término (Art.12 C.P.) y costas del proceso, teniendo en cuenta que el Digesto de fondo vigente, como el que rigiera al momento del hecho, prevé una sanción de tres a diez años de prisión por éste delito.


            En mérito a lo expuesto, valorada la pena y tratada las cuestiones planteadas por las partes,


            FALLO:

            I) No haciendo lugar a la prescripción de la acción penal planteada conforme los argumentos vertidos en el considerando, teniendo presente las reservas formuladas por la defensa en relación a los recursos de inconstitucionalidad y federal planteados.


            II) Condenando a EDGARDO GABRIEL STORNI, cuyos demás datos son de figuración en autos, como autor penalmente responsable por el delito de ABUSO SEXUAL AGRAVADO A LA PENA DE OCHO AÑOS DE PRISIÓN E INHABILITACION ABSOLUTA POR EL TIEMPO DE LA CONDENA Y LAS COSTAS DEL PROCESO (Arts. 119 – 1° párrafo inc. b) y último párrafo, 27, 12, 41 y 42, del Código Penal).


            III) Regulando en la suma de dos mil ochocientos dos pesos con sesenta ctvos. ($ 2.802,60.-) o el equivalente a 15 Unidades Jus, los honorarios del Dr. Eduardo M. Jauchen.

            Protocolísese el original, agréguese copia, notifíquese a las partes y previa acreditación de inscripción en A.F.I.P. del profesional interviniente, córrase vista a Caja Forense. Ejecutoriado que sea este decisorio, practíquense las comunicaciones de ley.

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            • #7
              Respuesta: Condenaron por abuso sexual al ex arzobispo de Santa Fe Edgardo Storni

              Uno más entre tantos...............y por lo menos no se la agarraba con menores.
              Y la complicidad de la Madre Iglesia, hasta que la cosa se puso grossa
              Que basura de gente.....Educación, es el único antídoto seguro, aunque lleve tiempo

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