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Mi yo libidinoso escribe

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  • Mi yo libidinoso escribe

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    Hace mucho que escribí acá un post de incertidumbre. El camino que he recorrido ha disipado algunas dudas, pero solo las reemplaza por otras. En ese entonces no había probado nada con un hombre, pero quería hacerlo. Me escribieron mensajes y demás, la cosa no prosperó.
    De todos modos llegué a la experimentación. Aún no he avanzado hasta el extremo definitivo de la cogida como tal; he tenido escarceos con tres hombres y creo que en los tres casos he sido un fiasco. De los tres, solo sigo en contacto con uno, mucho mayor que yo, pero el que más ha podido calentarme. Voy a su casa y él, consciente de que apenas tanteo el terreno, no me apura y se limita a lo que mi miedo o negación o lo que sea le permiten. La primera vez fue solo un manoseo y una mamada rápida. Después tuve las otras dos experiencias que me dejaron algo claro: por un lado, me molestan los penes sin circuncidar (el mío está circuncidado), y por otro no puedo mantener la calentura durante mucho tiempo, al menos no en forma tan gratuita como creí. Hubo uno que fue demasiado rápido en su aproximación y el otro… con el otro simplemente no pude reaccionar a pesar de que fue el más amable de los tres.
    De esas tres experiencias, la primera fue la que me dejó más satisfecho, de hecho fue la única en la que me pude venir. De modo que volví a intentarlo con este hombre que era mucho mayor que yo. En el segundo intento descubrí que lo que más me calentaba de él era su delicadeza y su lenta aproximación al asunto. Físicamente era el que menos cumplía con los estándares de lo que se considera atractivo, pero de algún modo mi yo libidinoso evadía eso y se dejaba llevar más fácilmente que en los otros casos.
    Es aquí cuando entra en juego mi mayor impedimento. Ese yo libidinoso es sumamente voraz, sumamente inquieto; no lo detiene ningún patrón moral ni físico. Mujeres mayores, mujeres de mi edad, familiares, novias de conocidos, hombres maduros, hombres jóvenes, cualquier persona con una mezcla particular de atributos es capaz de traerlo a la superficie. No se trata de un modelo preestablecido, sino de cualquier combinación de elementos que, bien ubicados, pueden darle el chispazo de vida: un cruce de piernas, una curva, un gesto, lo que sea que esté bien puesto o bien hecho basta. El yo libidinoso me domina y hace que pierda cualquier raciocinio.
    Pero esa fuerza del yo libidinoso, a pesar de su empuje inicial, es muy limitada. En el fondo de mi corazón y de mis expectativas con el mundo, se erige la figura de una mujer. Me refiero a que lo que espero de la vida en el tema emocional está configurado como mujer: si quiero pasar tiempo con alguien, si quiero compartirle mis cosas, si quiero entregarme en esa forma desmedida del amor, solo lo veo posible con una mujer. No me he enamorado de un hombre y no lo veo posible, no por orgullo o negación, sino porque simplemente no ha pasado. No me quedo prendido de hombres que veo en la calle ni en la televisión. Esta inclinación homoerótica solo ocurre en la intimidad de mi calentura, frente a un computador o una película.
    En el momento de no retorno, el más cierto del orgasmo, siempre surge una mujer. No importa que venga arrastrado por un video de dos hombres, en ese instante decisivo lo que surge es una mujer. Entonces el yo libidinoso cede un poco; de algún modo entra el otro, el cotidiano, y se retrae. Me ha pasado que ante la inminencia del acto hay un aislamiento absoluto, solo me queda el vacío del yo libidinoso que se esfumó, y por lo tanto cae el fiasco. No es que me arrepienta ni nada, tampoco me recrimino ni me digo “Esto está mal”, sino que simplemente me bloqueo. Estoy abierto a aceptar que es un bloqueo del inconsciente, pero no estoy seguro.
    Por ejemplo, acabo de masturbarme. La lectura de tantas cosas descriptivas y sexuales en este foro me dejó listo. Mi búsqueda en las páginas de porno suele ser la de daddy gay o mature gay. Es lo que más me calienta, y es lo que el hombre de la primera experiencia me brinda. No me interesa la idea de que me proteja o algo; es más bien el morbo que rodea la cuestión, y en realidad, la permisividad con la que llegamos a nuestro primer contacto. En este caso en particular otra cosa que me atrae mucho es la energía sexual que desprende el desorden de su apartamento y la disposición de su cama. Es esa forma en la que se inclina y empieza a tocar, a abrir puertas. Será la experiencia, no sé, pero hay un aire de ternura y al mismo tiempo de perversión que satisfacen a mi yo libidinoso.
    Quisiera que ese yo se quedara un rato más, que no me abandonara ni permitiera la irrupción de una mujer en ese momento cumbre. No sé si es una cosa gradual. Ahora estoy de vacaciones pero intuyo que cuando regrese voy a animarme a coger a ese hombre. Ah, y eso sí que me despierta morbo, decirlo así: a ese hombre. Mi pija se mueve un poco, como si la hubieran llamado y levantara oreja.
    Uno de los otros dos hombres con los que hice tanteos me dijo que quizás yo era pasivo. Él lo era, y a la hora de la verdad no me animé a cogerlo. Su pija no me entusiasmó, y bueno, no sé por qué buscaba que lo hiciera si él era el pasivo. Últimamente contemplo también esa posibilidad. La idea del dolor y la sumisión de eso —para alguien tan orgulloso como yo— me juegan en contra.
    Puede parecer pertinente dar la otra cara de la moneda: mi experiencia con las mujeres, pero esa ha sido demasiado cruel y dramática como para que haga contrapeso. De hecho, creo que es mi persistente fracaso con ese género el que me incita cada vez más a buscar el otro, al menos como recurso sexual. Son tan esquivas y sin embargo las venero tanto; probablemente por eso son esquivas, pero bueno, eso nunca lo voy a entender.
    Para serles franco, escribo esto esperando respuestas. No es un simple desahogo; si lo fuera, se quedaría como parte de un diario.

  • #2
    Respuesta: Mi yo libidinoso escribe

    TE FELICITO POR ABRIRTE A CONTAR COMO SOS Y COMO SENTIS HOY!
    CREO QUE MUCHOS HEMOS TENIDO TODAS ESTAS SENSACIONES Y PRECONCEPTOS QUE CONTAS....TODO TIENE SU MOMENTO...EN ALGUN MOMENTO, TU YO LIBIDINOSO SERA HARA MAS FUERTE Y SE IMPONDRA A TU MENTE! AHI SI QUE VAS A LLEGAR A GOZAR PLENAMENTE....CONFIA EN TU SER LIBIDINOSO!! Y PERMITITE CADA VEZ UN POCO MAS.

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    • #3
      Respuesta: Mi yo libidinoso escribe

      Me gusta mucho como está relatado.
      El continente, mas que el contenido me calentó. La pija parando la oreja la destaco como imágen.

      Abrazos y suerte
      G.

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      • #4
        Respuesta: Mi yo libidinoso escribe

        una sola cosa queda mas que clara... sos psicoanalista... jajajjajjajajaa

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