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La ciencia y la democracia

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  • La ciencia y la democracia

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    Una nueva arista se descubre tras la furibunda crítica a la creación del instituto de revisionismo histórico.

    Uno de sus más conspicuos detractores es el historiador luis Alberto Romero quien parece ser el dueño de la historia y poseedor de una verdad revelada. (http://www.lanacion.com.ar/1428824-e...u-propia-epica)

    Pero parece que este señor es propietario de otras cosas como ser el futuro de otros historiadores en instituciones curiosamente oficiales como el Conicet o de orden público como la Carrera de Historia de la Universidad de Buenos Aires.
    La denuncia de un estudioso de esta disciplina Fabian Harari, pone en evidencia, crudamente esta situación.
    Al margen de la opinión que tengo yo sobre esta discusión de si Rosas si o no que me la reservo, esta situación me merecen dos reflexiones:

    -por una parte la libertad conque cuentan en este gobierno personajes como Romero que pueden usufructuando bienes públicos criticar la gestión gubernamental lo cual tira por tierra las barbaridades que sostenían algunos comunicadores del megacomplejo informativo cuando aseguraban que el kirchnerismo habia instalado en el país una especie de dictadura hitleriana o stalinista siempre propensos a instalar la confusión histórica sobre estos dos regimenes. (como investigador principal en abril cobraba un sueldo de $ 6.389.53, http://www.cic.gba.gov.ar/rrhh/Escal...%20sueldos.pdf)

    -y la otra cuestión es la intolerancia de estos pseudos científicos que desde sus altares se creen dioses con potestades divinas, que poseen un
    curioso concepto de la democracia y de la universalidad de la educación y la ciencia.

    martes 6 de diciembre de 2011
    La obsecuencia, el clientelismo, la reacción ideológica y la persecución al marxismo han dejado a la Historia en ruinas por Fabián Harari *
    Fabián Harari
    Más allá de mi parecer sobre el Instituto Nacional de revisionismo histórico, su creación ha dado lugar a un interesante debate sobre las formas de producir ciencia en la Argentina. El público en general asocia la historia con escritores como Felipe Pigna. Si le mencionaran nombres como Luis Alberto Romero o Hilda Sábato no sabría decir quiénes son. Pero, desconocidos y todo, estos son los verdaderos dueños de la disciplina, quienes dirigen las universidades y organismos de investigación.
    Cuando se dio a conocer el proyecto del nuevo instituto, estos académicos se sintieron ofendidos. En su descargo, Hilda Sábato, Juan Suriano y Mirta Lobato ponderaron las instituciones que dirigen, en donde, según ellos, rige la “amplia producción historiográfica” que respondería a “perspectivas teóricas y metodológicas diversas”. La más importante de esas, claramente, es CONICET. Allí, esta gente tiene el control de las comisiones que “asesoran”. Es decir, deciden quién investiga qué cosa y quién se queda afuera. Pues bien, allí no impera la objetividad y el intercambio, sino la arbitrariedad y la persecución ideológica, especialmente, contra todo lo que huela a marxismo. Podría relatar miles de casos, pero me voy a remitir a uno que conozco bien: el mío.
    Hace años que soy becario. Como estoy “contratado” (sin obra social ni jubilación) y en un año se vence todo, pedí el ingreso a carrera (como “planta permanente”), de manera de tener regularidad y seguridad como investigador. A esta altura, vale presentarme: Fabián Harari, doctor en Historia y docente de la UBA. Soy marxista y, por supuesto, no comulgo con el credo liberal y posmoderno imperante. Soy, además, militante de Razón y Revolución. Me dedico a estudiar la Revolución de Mayo. Tengo 37 años. Escribí tres libros. El primero, La Contra, fue prologado por Horacio González y elegido por la Biblioteca Nacional para la exposición del Bicentenario. Uno de mis trabajos fue seleccionado por la Universidad Jaume I (España) y El Colegio (México) para formar parte de un libro sobre el Bicentenario Latinoamericano, editado en España. Escribí varios artículos en distintas revistas de la especialidad y asistí a tantos o más congresos. Dirigí gente y formé investigadores. Soy, o más bien era, el único marxista que investiga el período en CONICET.
    Hace unas semanas recibí el dictamen de rechazo a carrera, por el que me quedo sin trabajo. Cuando me puse a leer los considerandos, comprobé alarmado que ese jurado omitió información vital para la evaluación y calificó, expresamente, como elemento negativo mis ideas y mi condición militante.
    En primer lugar, para entrar a carrera hay que ser doctor. Bien, yo defendí mi tesis doctoral el 11 de marzo de este año, con un 10. Acerqué el documento que prueba todo esto el 23 de ese mes. Sin embargo, el jurado, reunido en agosto, escribió: “no ha completado su Doctorado ni informa otro título de Posgrado. Por esta razón su formación de posgrado es insuficiente para desempeñarse”. Me comuniqué con el responsable administrativo quien me escribió: “Su envío se registró en sistema en el mes de marzo de 2011”. Es decir, la información sí ingresó para ser evaluada y fueron los jurados los que omitieron o “cajonearon” en forma deliberada mis datos. Nunca se había tenido noticia de semejante “error”. Y no fue sólo conmigo, otras dos compañeras, curiosamente de Razón y Revolución (Tamara Seiffer y Roxana Telechea), sufrieron la misma omisión.
    Este “cajoneo” tiene una explicación: no en una, sino en tres ocasiones se señala mi condición de militante de izquierda. El jurado tiene que leer mis trabajos y opinar. No le incumbe para nada mi militancia ni mis ideas políticas. Que lo señale es realmente grave. En la tercera alusión, se puede ver más claramente el criterio persecutorio, pues al referirse a mis artículos dicen que: “Si bien éstos parten de un buen conocimiento de la literatura y exhiben trabajo de investigación con fuentes primarias, tienen un tono excesivamente polémico y militante ajeno a las reglas del arte.”
    Es decir, se reconoce que los trabajos cumplen con los requisitos de una publicación científica, pero la condición de militante (y el tono correspondiente) parece bastar para descalificarlos. Estamos ante un caso de persecución ideológica y de censura: para que me calle, para que no cuestione sus ideas, me despiden. Y, para despedirme, ocultan información. Los coordinadores del jurado fueron Ana María Mustapic y Hugo Acuña. Ambos trabajan en universidades privadas y están ligados a Alfonsín (la primera) y al menemismo-macrismo (el segundo).
    Recibí numerosas muestras de solidaridad, pero el problema es más general: en los últimos dos años, CONICET rechazó a 1.574 doctores. Se privilegian proyectos mínimos sobre temas intranscendentes: los “discursos” son más importantes que la explotación y las “facciones” más que las clases. No hay criterios homogéneos y explícitos para evaluar, por lo que el aspirante queda a merced de la arbitrariedad del jurado. A todo esto, si alguien intenta hacer un reclamo formal se le prohíbe presentarse en nuevas convocatorias (Resolución 3199/2010). Se trata de una disposición claramente inconstitucional, por la cual el que protesta es inmediatamente sancionado. Este es el organismo que dirigen los dueños de la historia. Allí no es posible ninguna “diversidad”. Allí, la obsecuencia, el clientelismo, la reacción ideológica, la persecución al marxismo y un afán por la frivolidad han dejado a la historia en ruinas.

    Read more: http://ferminhistoriapoliticaymuchomas.blogspot.com/2011/12/la-obsecuencia-el-clientelismo-la.html#ixzz1fwSOZUdG
    Editado por última vez por ricardo riki1456; http://www.escortsxp.com/foro en 12/08/11, 08:16:46.

  • #2
    Respuesta: La ciencia y la democracia

    ¡Muchas gracias por compartir esta información!

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    • #3
      Respuesta: La ciencia y la democracia

      Las persecusiones en el CONICET son moneda corriente en todo todas las ideologías han perseguido. Pero más que ideología (no se si este es el caso) son grupos de poder que quiren quedarse con la torta de la investigación ahora krichneristas antes menemistas erp siempre cerca del poder que es el que da el dinero.

      Romero es hijo de José Luis Romero uno de los más grandes historiadores que dio la Argentina y de origen socialista.

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      • #4
        Respuesta: La ciencia y la democracia

        Originalmente publicado por Tulipán Ver Mensaje
        Las persecusiones en el CONICET son moneda corriente en todo todas las ideologías han perseguido. Pero más que ideología (no se si este es el caso) son grupos de poder que quiren quedarse con la torta de la investigación ahora krichneristas antes menemistas erp siempre cerca del poder que es el que da el dinero.

        Romero es hijo de José Luis Romero uno de los más grandes historiadores que dio la Argentina y de origen socialista.
        En realidad en estos sectores se dan ciertos celos académicos pero la denuncia tiene me parece una gravedad institucional muy importante y refleja una persecución ideológica de parte de una personalidad antidemocrática.

        Tu referencia a ser "hijo de" es por destacar una curiosidad?

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        • #5
          Respuesta: La ciencia y la democracia

          Originalmente publicado por ricardo riki1456 Ver Mensaje
          En realidad en estos sectores se dan ciertos celos académicos pero la denuncia tiene me parece una gravedad institucional muy importante y refleja una persecución ideológica de parte de una personalidad antidemocrática.

          Tu referencia a ser "hijo de" es por destacar una curiosidad?

          No, mis padres recuerdan siempre con admiración al padre y recuedo al hijo como uno de los pocos historiadores conocidos, nada más que eso.

          saludos

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