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    Seguro que es mentira, fue publicado en Clarín.:decabeza:

    Manual de kirchnerismo, bolilla 1

    20/09/11 - 01:34
    El programa de una materia de una universidad nacional recién creada expone los insumos clave de la ideología oficial. Es uno de los tantos ejemplos de cómo una institución del Estado es usada por el Gobierno para difundir un mensaje partidista.
    PorLuis Alberto Romero HISTORIADOR (CONICET/UBA)

    El triunfo de Cristina. La aparición de la soja, instrumento de la reacción política de la Sociedad Rural. Dos modelos políticos, como puja de dos intereses de clase. La desaparición física de Néstor Kirchner y el resurgimiento de la conciencia política de la juventud. El kirchnerismo como etapa superior del peronismo.
    Este texto corresponde al programa de una materia introductoria en la Universidad Nacional de José C. Paz, recientemente creada. Los insumos del “relato” kirchnerista están expuestos de manera transparente. En primer lugar, una visión conspirativa, que es común al revisionismo histórico. La soja no es un cultivo cuyos beneficios son el pilar del “modelo”, sino una herramienta al servicio de la opresión por la corporación rural.
    En otros puntos asoma un marxismo que otrora llamábamos reduccionista o vulgar. Los intereses de clase en puja -que son dos- generan dos modelos políticos, sin mediaciones ni pasos intermedios. Lo mismo podría haber sido dicho en clave nacionalista: patria y antipatria.
    También Lenin hace su aporte: así como el imperialismo fue, a fines del siglo XIX, la fase superior del capitalismo, hoy el kirchnerismo culmina y supera al peronismo. Supongo que quienes escribieron esto habrán detenido el símil allí; como es sabido, para Lenin esta superación era sólo una etapa de la inevitable crisis capitalista, cuando la revolución rompiera el eslabón más débil de la cadena.
    El “resurgimiento de la conciencia política de la juventud” pertenece a una constelación ideológica más voluntarista y subjetivista. Parece expresar una pobre idea de la juventud, cuya conciencia política sólo despertó con la muerte de Néstor Kirchner. Aquí aparece el elemento místico, que vincula la política con la religión. Es la imagen de quien sacrifica su vida para la salvación de su pueblo, que el cristianismo comparte con otras creencias. Quizás la frase también remita a Maquiavelo. Un gambito, que en ajedrez es el sacrificio de una pieza, para obtener una ventaja posicional. Usualmente hay gambitos de peón, de caballo y hasta de dama. Este podría haber sido uno mucho más arriesgado: el gambito de rey.
    Todo resulta de una inocencia conmovedora. Pero es muy serio. No es el dictado de una clase, en el marco de la libertad de cátedra. Se trata de un programa, que es prescriptivo, y de una universidad pública. No es excepcional en estos días. Enunciados similares pueden encontrarse en muchas otras universidades públicas del Gran Buenos Aires, de creación más o menos reciente. Entre ellas hay algunas excelentes, que persiguen elevados objetivos académicos, y otras -como la de este caso- en las que los objetivos académicos y políticos se confunden. En todo el país hay cada vez más rectores que extienden su identidad peronista a su universidad, y suelen combinar los actos académicos con eventos partidarios.
    En otro plano, una universidad recientemente creada en el conurbano descarta la denominación lugareña habitual y adopta una más genérica, afín a la sensibilidad peronista: “Universidad Arturo Jauretche”. En lo formal, no conozco otro caso de personalización en la denominación, con excepción quizá de la Universidad del Salvador.
    En lo particular, conocí y aprecié a don Arturo y dudo de que este homenaje le hubiera hecho mucha gracia. Siempre fue un outsider, un francotirador. Según me contó, su paso por las aulas universitarias fue rápido y leve, y no dejó ningún recuerdo particularmente valioso. Nadie más lejano que él del pesado y rutinario trabajo académico que cotidianamente realizan profesores y alumnos. He pasado muchas décadas en estos menesteres, y me gustaría que mi institución, la universidad pública, asociara su nombre con quienes participaron de este esfuerzo, frecuentemente gris, pero guiado por valores específicos, que nos son entrañables.
    Al final, lo más importante. Una institución del Estado es utilizada por el Gobierno para difundir un mensaje partidista. Se propone un ejercicio de adoctrinamiento militante, por medio de una herramienta estatal. No es el primer caso de este Gobierno, ni tampoco el más llamativo. Pero impresiona, por tratarse de una universidad pública. En el universo peronista, la distinción entre movimiento, Gobierno y Estado nunca fue significativa. Más aún, su confusión no es considerada un problema sino una virtud. Esta práctica era habitual durante el primer gobierno de Perón. Lejos de superar al peronismo, el kirchnerismo vuelve una y otra vez a sus fuentes.

    Fuente: http://www.clarin.com/opinion/Manual...557944376.html

  • #2
    Respuesta: Universidad Nacional de José C. Paz

    Originalmente publicado por Barbudo Ver Mensaje
    Seguro que es mentira, fue publicado en Clarín.:decabeza:

    Manual de kirchnerismo, bolilla 1

    20/09/11 - 01:34
    El programa de una materia de una universidad nacional recién creada expone los insumos clave de la ideología oficial. Es uno de los tantos ejemplos de cómo una institución del Estado es usada por el Gobierno para difundir un mensaje partidista.
    PorLuis Alberto Romero HISTORIADOR (CONICET/UBA)

    El triunfo de Cristina. La aparición de la soja, instrumento de la reacción política de la Sociedad Rural. Dos modelos políticos, como puja de dos intereses de clase. La desaparición física de Néstor Kirchner y el resurgimiento de la conciencia política de la juventud. El kirchnerismo como etapa superior del peronismo.
    Este texto corresponde al programa de una materia introductoria en la Universidad Nacional de José C. Paz, recientemente creada. Los insumos del “relato” kirchnerista están expuestos de manera transparente. En primer lugar, una visión conspirativa, que es común al revisionismo histórico. La soja no es un cultivo cuyos beneficios son el pilar del “modelo”, sino una herramienta al servicio de la opresión por la corporación rural.
    En otros puntos asoma un marxismo que otrora llamábamos reduccionista o vulgar. Los intereses de clase en puja -que son dos- generan dos modelos políticos, sin mediaciones ni pasos intermedios. Lo mismo podría haber sido dicho en clave nacionalista: patria y antipatria.
    También Lenin hace su aporte: así como el imperialismo fue, a fines del siglo XIX, la fase superior del capitalismo, hoy el kirchnerismo culmina y supera al peronismo. Supongo que quienes escribieron esto habrán detenido el símil allí; como es sabido, para Lenin esta superación era sólo una etapa de la inevitable crisis capitalista, cuando la revolución rompiera el eslabón más débil de la cadena.
    El “resurgimiento de la conciencia política de la juventud” pertenece a una constelación ideológica más voluntarista y subjetivista. Parece expresar una pobre idea de la juventud, cuya conciencia política sólo despertó con la muerte de Néstor Kirchner. Aquí aparece el elemento místico, que vincula la política con la religión. Es la imagen de quien sacrifica su vida para la salvación de su pueblo, que el cristianismo comparte con otras creencias. Quizás la frase también remita a Maquiavelo. Un gambito, que en ajedrez es el sacrificio de una pieza, para obtener una ventaja posicional. Usualmente hay gambitos de peón, de caballo y hasta de dama. Este podría haber sido uno mucho más arriesgado: el gambito de rey.
    Todo resulta de una inocencia conmovedora. Pero es muy serio. No es el dictado de una clase, en el marco de la libertad de cátedra. Se trata de un programa, que es prescriptivo, y de una universidad pública. No es excepcional en estos días. Enunciados similares pueden encontrarse en muchas otras universidades públicas del Gran Buenos Aires, de creación más o menos reciente. Entre ellas hay algunas excelentes, que persiguen elevados objetivos académicos, y otras -como la de este caso- en las que los objetivos académicos y políticos se confunden. En todo el país hay cada vez más rectores que extienden su identidad peronista a su universidad, y suelen combinar los actos académicos con eventos partidarios.
    En otro plano, una universidad recientemente creada en el conurbano descarta la denominación lugareña habitual y adopta una más genérica, afín a la sensibilidad peronista: “Universidad Arturo Jauretche”. En lo formal, no conozco otro caso de personalización en la denominación, con excepción quizá de la Universidad del Salvador.
    En lo particular, conocí y aprecié a don Arturo y dudo de que este homenaje le hubiera hecho mucha gracia. Siempre fue un outsider, un francotirador. Según me contó, su paso por las aulas universitarias fue rápido y leve, y no dejó ningún recuerdo particularmente valioso. Nadie más lejano que él del pesado y rutinario trabajo académico que cotidianamente realizan profesores y alumnos. He pasado muchas décadas en estos menesteres, y me gustaría que mi institución, la universidad pública, asociara su nombre con quienes participaron de este esfuerzo, frecuentemente gris, pero guiado por valores específicos, que nos son entrañables.
    Al final, lo más importante. Una institución del Estado es utilizada por el Gobierno para difundir un mensaje partidista. Se propone un ejercicio de adoctrinamiento militante, por medio de una herramienta estatal. No es el primer caso de este Gobierno, ni tampoco el más llamativo. Pero impresiona, por tratarse de una universidad pública. En el universo peronista, la distinción entre movimiento, Gobierno y Estado nunca fue significativa. Más aún, su confusión no es considerada un problema sino una virtud. Esta práctica era habitual durante el primer gobierno de Perón. Lejos de superar al peronismo, el kirchnerismo vuelve una y otra vez a sus fuentes.

    Fuente: http://www.clarin.com/opinion/Manual...557944376.html
    No pude dejar de analizar este artículo porque me recordó a otro personaje recientemente adquirido por el grupo Clarin, me refiero a Beatriz Sarlo.
    No voy a entrar a analizar la conveniencia de los contenidos de una materia de una universidad, que pueden ser discutidos por cierto. Sino la profundidad conque se lo critica.

    La soja ni es "una herramienta al servicio de la opresión por la corporación rural" ni tampoco . "un cultivo cuyos beneficios son el pilar del “modelo”".
    Si podemos decir que la soja representa un ejemplo de como los sectores del campo en aras del beneficio pueden sacrificar suelos y cultivos sin importarle las consecuencias para todo el país. La soja hizo evidente la clara intencionalidad de desestabilizar al gobierno de Cristina en ocasión de la "125" intentando un golpe de estado con la colaboración de los sectores más reaccionarios incluido Bergoglio y la complicidad del otrora "procer" vicepresidente Cobos y el beneplácito de Mariano Grondona.
    El modelo se basa en un esquema keynesiano de intervención estatal en la elaboración de políticas económicas que lleven a un desarrollo del conjunto de las actvidades especialmente a las industrias tanto alimenticias como las que requieren mayor nivel tecnólogico. El aprovechamiento de una coyuntura beneficiosa en los precios de los comodities no significa que esto sea el pilar del modelo. Constituye un absurdo y de una pobreza de análisis rayano en la estupidez, inaceptable en un "intelectual" investigador del Conicet. Más aún cuando actualmente lo obtenido por las exportaciones industriales comienzan a superar las provenientes de los productos primarios.

    El kirchnerismo como una etapa superadora del peronismo es totalmente válida en tanto y en cuanto ese movimiento social surgió en otra etapa de la historia Argentina que actualmente se encuentra precisamente superada valga la redundancia. Los Kirchner no encarnan el peronismo tradicional y menos Cristina que tiene una dinámica que se contrapone a todo lo que fue y se denominó "folklore" peronista. No hay que ser ningún genio para darse cuenta. y no confundir alianzas políticas meramente
    coyunturales en la construccion del poder necesario para cumplir con el objetivo de modernizar el país, en provincias semifeudales. Traer a Lenin a estas latitudes me parece una interpretación bastante absurdo del tema, porque aclaremos no sabemos los contenidos de la materia en cuestión y por supuesto el desarrollo de una posible discusión de esos enunciados generales.

    La muerte de Nestor Kirchner no hizo resurgir la conciencia de los jóvenes. Esa conciencia surgió porque Nestor Kirchner logró que los jòvenes volvieran a creer en la política. Y lo hizo desde una acción política que superó la mediocridad y la cobardía de sus antecesores. La muerte de Nestor Kirchner y especialmente su velorio mostró a esa juventud y un pueblo que aparecía oculto. Salvo que este señor crea con Mirta Legrand que el velorio lo organizó Fuerza Bruta y que además no estaba dentro del cajón y todo esto es una ficción del genial Boris Karloff.

    Tomarse la atribución de hablar por Arturo Jauretche, de un muerto que no puede desdecirlo me parece de una gran bajeza.
    Este artículo es fruto de la falta de convicción. Seguramente Clarin le paga un poco más que el Conicet y entonces tiene que decir estas cosas. Al igual que Beatriz Sarlo. No es cuestión de deificar a nadie pero no me cabe la menor duda que Nestor Kirchner y Cristina Fernandez tendrán un lugar en el recuerdo de la posteridad y hay quienes como aquellos personajes a que aludo que serán cubiertos por un piadoso manto de olvido.



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