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Se va haciendo justicia

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  • Se va haciendo justicia

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    -05-16 00:00:00
    10:10 - POLITICA

    Mañana se conocerá la sentencia por la apropiación de Juan Cabandié durante la última dictadura


    Mañana se conocerá la sentencia contra el ex agente de inteligencia Luis Antonio Falco, quien fue detenido en las últimas horas por orden de la jueza María Romilda Servini de Cubría, por la apropiación ilegal del legislador porteño Juan Cabandié, ocurrida durante la dictadura militar.


    La sentencia se dará a conocer a las 16, en la Sala de Acuerdos del Palacio de Justicia, en el marco de un juicio que se tramitó con el viejo código.

    En septiembre de 2010, Cabandié, patrocinado por el equipo jurídico de Abuelas de Plaza de Mayo, presentó los alegatos en el juicio contra su apropiador y reiteró el pedido de 25 años de prisión para el represor y apropiador.

    Juan Cabandié nació en marzo de 1978 en la ESMA cuando su madre, Alicia Alfonsín, se encontraba en cautiverio en ese centro clandestino de detención.

    Su padre, Damián Abel Cabandié, de 19 años, fue secuestrado en su casa de Solís 688 del barrio de Congreso, el 23 de noviembre de 1977 y pocas horas después también secuestraron a su madre, quien entonces contaba con 17 años y se encontraba embarazada de Juan.

    Es el nieto recuperado número 77 por las Abuelas de Plaza de Mayo y el 24 de marzo de 2004, en ocasión de la recuperación de la ESMA como espacio de memoria, Cabandié participó del acto oficial leyendo una carta en el lugar en que nació.

  • #2
    Se va haciendo justicia

    La noticia:

    DIECIOCHO AÑOS DE PRISION PARA EL POLICIA QUE SE APROPIO
    DE JUAN CABANDIE, EL LEGISLADOR NACIDO EN LA ESMA
    Con la condena más alta
    para un apropiador


    El ex agente de inteligencia de la Policía Federal Luis Antonio Falco recibió la
    máxima pena otorgada hasta el momento para ese delito. Juan Cabandié fue
    querellante en la causa. El testimonio de la hija del represor fue clave.



    Por Victoria Ginzberg

    Dieciocho años. La pena máxima que, hasta ahora, recibió un apropiador de un hijo de desaparecidos. Esa fue la condena impuesta por la jueza María Servini de Cubría a Luis Antonio Falco por retener y ocultar a Juan Cabandié, además de adulterar su estado civil y falsificar sus documentos. Dieciocho años. Uno más que los que tenía Alicia Alfonsín cuando parió en un cuartito de la Escuela de Mecánica de la Armada. “Estoy aliviado. Feliz de que la Justicia haya actuado”, dijo el legislador kirchnerista con voz pausada y calma cuando lo rodearon los micrófonos y las cámaras, todavía dentro de la sala del Palacio de Tribunales.
    La audiencia fue corta. La secretaria leyó la condena. La jueza habló poco. Dijo que las fotocopias de la resolución se iban a entregar en la oficina 2113. Se hizo un silencio. El público –compañeros de Juan, su familia, amigos, otros nietos recuperados– y los periodistas se quedaron como esperando algo más. “Queda finalizado el acto”, aclaró Servini de Cubría. Había terminado. Y entonces llegaron los aplausos y los abrazos, entre ellos el de Juan y su hermana Vanina, la hija biológica de Falco, que declaró contra su padre en el juicio. Por la ventana entraba la música, el sonido del acto que se estaba preparando a unos metros por los diez años de la causa en la que se investiga si los hijos adoptivos de la dueña de Clarín son víctimas del terrorismo de Estado.
    El acusado no estaba. Como la causa se tramitó bajo el viejo código –lo que implicó que el proceso fuera escrito–, el apropiador pidió no concurrir a la lectura del veredicto. Falco, ex agente de inteligencia de la Policía Federal, fue arrestado la semana pasada. El juez Rodolfo Canicoba Corral lo había beneficiado con una eximición de prisión al inicio de la investigación, a pesar de que había estado prófugo. Servini de Cubría lo mandó detener el jueves pasado. Si hubiera ordenado su arresto ayer, en el momento de la sentencia, Falco podría haber seguido en libertad mientras apelaba el fallo. Ahora seguirá preso. Los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo Alan Iud, Luciano Hazan y Agustín Chit se retiraron satisfechos: habían logrado la condena más importante para un apropiador. “Poco a poco vamos mejorando”, decía Abel Madariaga, secretario de Abuelas y padre de un nieto recuperado.
    Cabandié, que fue querellante en la causa, dijo que no le importaba cuantificar la condena, sino que se había hecho justicia. Que siempre pensaba en los 400 chicos que siguen desaparecidos y que fue por eso, justamente, por lo que se había animado a hablar en el acto del 24 de marzo de 2004, cuando se anunció que la ESMA sería un Espacio para la Memoria. “La verdad es la libertad absoluta”, dijo en un conmovedor discurso ese día, a tres meses de haber recuperado su identidad. También agradeció a los que lo habían acompañado y habló de Vanina: “Mi hermana fue la primera persona a la que acudí. Hoy somos hermanos más que nunca”.
    Vanina Falco es la hija del apropiador de Cabandié. Hace 14 años que no lo ve. Antes de las dudas de Juan. Se alejó de la casa por la intolerancia y la violencia de Falco. En un hecho inédito, fue testigo de la causa y declaró contra su padre. “El primer recuerdo que tengo de él –de Juan– es con mi padre entrando con él en brazos. Estaba toda la familia reunida para recibirlo”, contó en esa oportunidad. Que Falco esté preso no le genera contradicciones. Ayer estaba feliz. Y emocionada. Se acordaba del día en que Juan la citó en un bar del centro para decirle que creía que no era hijo de “ellos” y que pensaba que a lo mejor era hijo de desaparecidos. En ese momento, vio su vida como una película: la violencia de su padre, su discurso, que Juan nació en 1978, los nombres falsos hallados en una tarjeta, las diferencias físicas, las cosas que Falco le decía (“Yo sé lo que es que me pidan piedad de rodillas”, la increpó una vez durante una discusión). Le cayó la ficha al instante y fue como si las piezas del rompecabezas se acomodaran solas.
    Vanina y Juan esperan que Falco sea investigado por su rol en la represión ilegal. “Nosotros teníamos que decir que él era visitador médico. El se jactaba de haber hecho allanamientos y obtener artículos como una guitarra o discos. Estaba armado en cualquier momento del día. Y en la casa en la que me hicieron vivir había numerosos recuerdos, platos con escudos”, recordó Juan cuando declaró en la causa. El testimonio de Vanina coincidió: “En el Mundial del ’78 mi padre realizaba tareas especiales de control. Estaba en seguridad”. También se acordó de la guitarra con la que jugaba Juan. “¿Sabés de dónde la saqué? Me la traje de souvenir de un procedimiento”, le dijo Falco. Y de las amenazas e interrogatorios que ella misma sufría. “Una vez, cuando yo tenía alrededor de doce años, encuentro encima de su cómoda una credencial con la foto de él y el nombre de Leonardo Fajardo. Le pregunto quién es y él me dice que era un nombre que utilizaba para hacer ciertas tareas”, contó.
    Ante la cercanía de la sentencia y con el arresto de Falco, Cabandié no pensó mucho en su apropiador. En cambio, se acordaba de sus padres, Alicia Alfonsín y Damián Cabandié, y del ex presidente Néstor Kirchner, que siempre le marcaba qué jóvenes habían sido ellos cuando se los llevaron.
    Alicia y Damián fueron secuestrados el 23 de noviembre de 1977. Ella tenía 16 años (cumplió 17 durante su cautiverio) y estaba embarazada de siete meses. Fueron vistos en el centro clandestino El Banco y desde allí Alicia fue llevada a la ESMA. “Llegó casi rapada. Eso se lo habían hecho en El Banco. Era muy bonita, de una cara angelical, además de una sonrisa cautivante, era realmente un bebé embarazado que causaba ternura. Daban ganas de abrazarla todo el tiempo, era como mi nieta”, narró Sara Solarz de Osatinsky, sobreviviente de la ESMA, que acompañó a la mamá de Juan durante el parto. “Nació un varón a quien Bebé (así le decían a Alicia) tenía en brazos siempre y mostraba con mucho orgullo y amor. El nene Cabandié quedó durante un tiempo junto a su madre, supongo que no sabían qué hacer con él o buscaban a quién dárselo.” Juan y Alicia estuvieron juntos en la ESMA durante quince días. “Pienso que mis viejos estarían felices por esto. Lo más difícil de todos estos años fue saber que nunca más los voy a ver”, dijo Cabandié a Página/12 antes de salir de tribunales.

    http://www.pagina12.com.ar/diario/el...011-05-18.html


    La historia:

    LA HISTORIA DEL DIPUTADO PORTEÑO JUAN CABANDIE
    Y SUS PADRES DESAPARECIDOS
    Cuando el amor es más fuerte



    Damián Cabandié y Alicia Alfonsín, los padres de Juan Cabandié.

    Las coincidencias con su verdadera mamá, Alicia Alfonsín, basquetbolista
    federada del Club Deportivo y Social Colegiales, el lugar donde –afirma el nieto
    recuperado– comienza su vida. “Tuvimos una vida similar, la vida de club”,
    reflexiona.

    Por Gustavo Veiga

    Alicia no vivía en el país de las maravillas, pero soñaba con Juan. También soñaba con cambios transformadores mientras jugaba al básquet en el Club Deportivo y Social Colegiales. Juan, su hijo, la imagina hoy en un gesto solidario o encestando un tiro libre. Es como si tuviera que armar un montón de piezas sueltas de su vida deportiva, y de una vida con la que apenas compartió una ráfaga de encierro en las mazmorras de la ESMA. Damián Cabandié, su papá, había conocido a su mamá en la sede de la calle Teodoro García 2860, a pasos de la estación Colegiales del ferrocarril Mitre. Hacia allí se había replegado desde la Unidad Básica del barrio con la excusa de montar una obra de teatro. “Cada vez que voy es emocionante. Tiene un gran componente simbólico para mí. Porque en ese lugar nace mi historia. Yo soy el producto del encuentro de mis papás en ese club”, dice el nieto 77 recuperado por las Abuelas de Plaza de Mayo, transformado en un diputado porteño de 31 años.
    Juan evoca que Alicia llegó al club Colegiales (no es el que participa en el torneo de la Primera B), con apenas 7 u 8 años. Vivía a la vuelta y caminaba esa cuadra y media sola. Así empezó a jugar al básquet como federada. Donde el tango había dominado el escenario con grandes valores como Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese y el Polaco Roberto Goyeneche o donde todavía se mantiene vigente el deporte que había elegido Alicia Alfonsín a fines de los ’60 (Básquet ambos sexos, informa un cartel en la puerta).
    La genética dejó su huella en los rasgos de Juan. Pero también hay otras coincidencias notables que escapan a un estudio de ADN. Su mamá jugaba con la camiseta número seis. Era la mejor encestadora del equipo. El practicó un deporte muy distinto: el hockey sobre patines. Y también llevaba ese número en la espalda. Su puesto era back –más un rudo que exquisito defensor– en las categorías menores del Círculo Policial. Luis Antonio Falco, el agente de inteligencia de la Policía Federal que se lo apropió cuando era un bebé, había decidido que viajara desde su casa en Floresta hasta Núñez para que jugara en aquel club, a una cuadra de la ESMA.
    La segunda coincidencia es que Alicia estudió la primaria en la escuela Capitán General Bernardo O’Higgins, de la avenida Federico Lacroze, mientras empezaba a jugar al básquet. Juan la visita cada dos años, cuando hay elecciones, porque le toca votar en sus aulas. La tercera es que en el Deportivo y Social Colegiales, durante la campaña en que Daniel Filmus compitió por la jefatura del gobierno porteño, el candidato a diputado Cabandié le organizó un acto de la Juventud Peronista en sus instalaciones. Por eso, insiste, “es maravilloso cada vez que voy al club. Tanto por la vida deportiva de mi mamá, como por la actividad política que desarrollaba con mi viejo, escapando de la dictadura, del terrorismo de Estado”.
    Juan empezó a reconstruir la vida que no le dejaron vivir a partir del 26 de enero de 2004. Ese día se encontró con sus dos abuelas, un abuelo, cinco tíos y tías y más familiares en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo. Cinco años después, sentado en su despacho de la Legislatura que irradia un continuo movimiento de jóvenes, habla de otras coincidencias con Alicia: “Digamos que en circunstancias totalmente distintas y en lugares totalmente distintos, tuvimos una vida similar, la vida de club, la vida social de club. Y la constancia de ir a entrenar, de jugar cada fin de semana”.
    La imagen deportiva de su mamá, que ahora percibe con mayor nitidez, se la transmitieron su familia biológica, una compañera que compartió el equipo con Alicia –cuyo nombre no recuerda– y Juan Carlos Junio, el actual director del Centro Cultural de la Cooperación que durante muchos años fue dirigente del club. “Todos con los que hablé destacaban el estilo con que mi mamá encestaba los tiros libres. Es una característica que me mencionaban y me llamó la atención eso. Junio conoció a mi papá, a mi familia materna, a mis abuelos. El recuerda con datos muy precisos cómo entrenaba mi mamá, cuando se acercó mi papá al club y se pusieron de novios. Y casualmente me lo encontré hace poco y mencionaba esto de cómo tiraba, que era la goleadora del equipo y la que más tiros libres metía.”
    A Juan hay algunos datos que se le pierden entre esa información que, el día del reencuentro y toda junta, las Abuelas de Plaza de Mayo y Claudia Carlotto, la presidenta de la Conadi (Comisión Nacional por el derecho a la Identidad), le entregaron en un CD con un resumen del archivo biográfico de su familia biológica. Ese que le dan a todo nieto recuperado “con un relato audiovisual de los lugares por los que pasaron sus padres, dónde vivían, por dónde se movían y que contiene el relato de gente cercana a ellos que cuenta todo”.
    El material menciona al club Colegiales, donde se conocieron Damián y Alicia. “Mi mamá tenía ahí su grupo de pertenencia, sus amigos, sus compañeros. Mi viejo era del mismo barrio, aunque él ingresó al club cuando cerraron la Unidad Básica que estaba sobre la calle Zabala, muy cerquita. Entonces los dos comenzaron a hacer política ahí. Se conocieron a fines del ’75, se casaron y en el ’77 desaparecieron”, cuenta Juan mientras pregunta si puede fumar un cigarrillo.
    El relato sigue: “Mi papá estaba en la JP; mi mamá era más admiradora del Che Guevara. Aunque por supuesto, con el vínculo que construye con mi viejo, también se le despierta el interés por el peronismo. Ella era la más chiquita de cuatro hermanos. La gente que la conoció me dice que era muy dulce. Muy dulce en el trato, en las formas, tenía una cara angelical, ésas eran sus características”.
    Alicia era una buena estudiante, buena lectora –como casi toda su generación– y le gustaba escribir versos. También la cautivaban los temas musicales de bandas de rock nacional como Vox Dei, Almendra y Aquelarre. Había empezado la secundaria en el colegio religioso Compañía de María. Ella tenía 15 años cuando conoció a Damián y él (hincha de River y amante del automovilismo) 19. Los dos hacían trabajo social en la ex villa miseria de Colegiales, donde se levantaba la cancha de fútbol del club Fénix. Juan calcula que a esa edad, su mamá dejó de jugar al básquet. En la historia que va rearmando de a fragmentos, se apura a explicar una situación que le contó Junio: “El me dijo que en el club había una muchachada del Partido Comunista y que convivía en armonía con la JP cuando este sector apareció en el club. Algo que no pasó a otros niveles”. En el Deportivo y Social Colegiales se mantienen sus equipos de básquet en la Federación Regional de Básquet de Capital Federal, se practica patín, gimnasia y artes marciales, se juega al casín (una variedad de billar), a las cartas y se enseña danza árabe. Las instalaciones en que los padres de Juan se conocieron también sirvieron de escenografía para varias imágenes de la película Luna de Avellaneda, de Juan José Campanella, que se estrenó el mismo año (2004) en que Cabandié recuperó su verdadera identidad.


    http://www.pagina12.com.ar/diario/de...009-04-26.html


    La otra historia:

    Vanina Falco, hija del apropiador, cuya declaración
    en contra de su padre fue clave en la causa.

    "La vida después"
    de Vanina Falco


    http://www.bbc.co.uk/mundo/america_l...res_1_mz.shtml

    Stendhal

    Comentario


    • #3
      Respuesta: Se va haciendo justicia

      Originalmente publicado por Stendhal Ver Mensaje
      La otra historia:

      Vanina Falco, hija del apropiador, cuya declaración
      en contra de su padre fue clave en la causa.

      "La vida después"
      de Vanina Falco

      http://www.bbc.co.uk/mundo/america_l...res_1_mz.shtml

      Stendhal

      Terrible!
      Y pensar que queda recuperar alrededor de 400 nietos, que habrán tenido historias similares a la de Cabandié-Falco o a la de Victoria Montenegro...

      Comentario


      • #4
        Respuesta: Se va haciendo justicia

        Si muy terrible, pero yo tengo esperanza que una de vez por todas todos tengan posibilidad de recuperar su indentidad.
        Lo que tengo claro que eso asesinos del proceso (milicos, civiles....) no vuelven más y los que estan presos que se pudren en sus celdas comunes sin nungún tipo de privilegio.

        Saludos y a tus gratas órdenes

        Comentario

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