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Viviendo en el cuerpo equivocado...

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    BREVE HISTORIA DEL CONCEPTO DE "TRANSEXUALISMO"

    El transexualismo entró en la literatura médica en 1853 cuando Frankel describió el caso de Screfakind Blank, cuyo cuerpo examinó post mortem. Blank se había suicidado ahogándose antes de ser apresado por la policía. Desde niño había sentido afición por disfrazarse de mujer y había sufrido cárcel por su tendencia a seducir jóvenes y contagiarles enfermedades venéreas. Posteriormente, Krafft-Ebing describió en 1894 algunos casos y Hirschfeld en 1925 utilizó por primera vez el término "transvestismo" - termino errado - y lo diferenció de la homosexualidad.

    Havelock Ellis en 1936 los llamó “invertidos sexoestésicos” o eonistas, en referencia al caballero Eon, que vivió la mitad de su vida como mujer. Se produjo una explosión casuística del tema, la cual culminó por la monografía de Green y Money de 1969, titulada "Transexualismos y reasignación de sexo", que es la primera descripción sistemática - clínica, psicológica, antropológica y sociológica - del síndrome.
    Es en el año 1951 cuando en una clínica de Copenhague – Dinamarca - se realiza la primera intervención quirúrgica de adaptación morfológica genital, que alcanzó difusión internacional. El cirujano Christian Hamburger realizó la mencionada operación a un ex soldado que había tomado parte en la segunda guerra mundial, quien había decidido adaptar sus genitales a su ser psíquico: Cristina Jorgensen falleció de cáncer a los 62 años en 1992, dejó un libro titulado: “Yo una vez fui hombre” en él detallaba sus experiencias antes y después de la operación.

    En Latinoamérica el pionero de estos abordajes quirúrgicos ha sido el médico colombiano Fernando del Corral. En Argentina los discípulos del Dr. Finochietto, los doctores Clemente Rodríguez Jáuregui, Alejandro Pavlosky, Ricardo San Martín y Francisco Defazio se vieron complicados judicialmente en la década del 60 por los trabajos quirúrgicos de referencia. El Doctor Defazio, considerado uno de los más destacados y brillantes especialistas, fue condenado a tres años y un mes de cárcel por haber "mutilado los órganos genitales de Mauro Fernando Vega, Liliana Vega, Patricia Rojo y Alberto Derita. Mauro F. Vega quería llamarse legalmente María Fernanda y se presentó ante la justicia para realizar el cambio de nombre y sexo en su partida de nacimiento. El juez en lo civil, Bunge Campos, no accedió al pedido.


    PRINCIPALES ASPECTOS DE LA TRANSEXUALIDAD

    La transexualidad es una disforia de género, es decir, un desacuerdo profundo entre el sexo biológico y el sexo psicológico o, dicho de otra forma, entre el sexo con el que se nace y aquel otro que la persona siente como propio.

    Siempre se ha confundido la transexualidad con la homosexualidad y el travestismo. Todavía hoy hay mucha gente que piensa que un transexual es un gay o un travestido. Esto, sin embargo, no es así. Un hombre que se siente mujer y se quiere cambiar de sexo es en realidad una mujer heterosexual. Pero también hay transexuales que, una vez cambiado su sexo, se sienten atraídas/os por personas de su mismo sexo. La transexualidad es una cosa y la orientación sexual otra.

    El homosexual se siente atraído por individuos de su mismo sexo, pero no desea modificar su cuerpo. Goza mediante el pene. Pero le gustan otros hombres. El travestido se viste y acicala como si fuese del otro sexo. Pero se identifica como hombre, y hasta percibe un placer enorme cuando su pareja descubre su verdadero sexo, oculto bajo la engañosa indumentaria. El transexual también se viste con las ropas del otro sexo. Pero, mientras ese disfraz es para el travestido el fin, para aquél es sólo un medio. Un travestido puede ser homosexual, pero no es transexual.

    El cambio de sexo pasa por varias etapas:
    1º)estudio psicológico, para poder establecer con claridad que la persona es transexual, y no otra cosa (trastornos de personalidad, estados intersexuales, etc.)
    2º)hormonación (en el hombre que cambia a mujer aparecen las mamas y se producen otros cambios menores; en la mujer que cambia a hombre aparece la barba, el vello y cambia la voz)
    3º)intervención quirúrgica, que puede ser más o menos completa (amputación de las mamas y creación de un pene a partir de la vagina, y vaginoplastia o reconstrucción de una vagina a partir de la extracción del pene).

    La mayoría de los y las transexuales no se someten a la intervención quirúrgica de genitales. Porque tienen miedo, porque resulta muy caro o porque no quieren. Pero, aunque no hayan modificado sus genitales, sienten que pertenecen al sexo que desean. Porque el sexo psicológico se considera predominante. La genitalidad se ve cuestionada claramente por la transexualidad. No obstante se practiquen la intervención quirúrgica de cambio de sexo, la situación jurídica y social no cambiaría si no consiguen el cambio de nombre y sexo en su partida de nacimiento, en su documento de identidad, en todos sus papeles, aun antes del cambio quirúrgico de genitales. Lo contrariogenera discriminación y estigmatización social, marginación laboral, frustración personal.



    La identidad de toda persona – tanto sexual como de género – no es un destino, sino una elección una cuestión de elecciones personales. En consecuencia, la cuestión radica en la “autodefinición para los transexuales,... proceso que implicaría ampliar las posibilidades de desarrollo de su identidad.”

    Finalmente es pertinente traer a colación la circunstancia de que “casi todas las personas transgénero o intersexuales crecen con un profundo sentimiento de vergüenza internalizada. No tuvieron la oportunidad de elegir su sexo,... no tuvieron la oportunidad de elegir su orientación sexual. La discriminación contra los transexuales es extrema.” En consecuencia debemos luchar por que puedan conservar sus empleos, que puedan ejercer plena y libremente los derechos inherentes a todo ser humano.

    Es menester hacer una diferenciación entre transexualidad, homosexualidad y travestismo. Mientras el primero tiene un problema de género, el segundo tiene uno de índole sexual, y el tercero uno social. El travestido es un hombre, clama ser heterosexual a pesar de que sus tendencias son netamente homosexuales, un gran número de ellos son bisexuales, y meramente buscan vestirse como mujeres. A su vez, el hombre o la mujer transexual se siente sumamente infeliz por el sexo que le fue asignado anatómicamente, especialmente sus genitales; un hombre o una mujer transexual sólo acepta tener relaciones con personas del sexo opuesto al que adquieren luego de la operación de cambio de sexo, sobre la cual ponen todas sus esperanzas. Por el contrario el hombre o mujer homosexual no quiere pertenecer al otro género o sexo, simplemente se excita por otra persona de su mismo sexo, ergo sexo genético-morfológico-psíquico está en completa armonía. Incluso se ha considerado a la homosexualidad, travestismo y transexualidad como un síntoma con orígenes diversos, los cuales pueden ser hereditarios o congénitos o incluso pueden derivar de una condición adquirida.

    Los transexuales se resisten a ser asimilados a los homosexuales, expresando que, una vez transformados en mujeres u hombres (de acuerdo al caso particular), se prestarán al acceso carnal con una mujer o un hombre, pero sólo por el deseo de ser considerados como mujeres u hombres y sin prestar mayor importancia a las satisfacciones físicas provenientes del acto sexual.



    La transexualidad parte de una constitución física no equívoca, es decir, netamente masculina o femenina exigen reiterada e insistentemente cambiar de sexo mediante una intervención quirúrgica que les modifique no sólo la genitalidad, sino también el estado civil. Los transexuales son individuos cuyo modo de ser y sentir es absolutamente opuesto al de su verdadero sexo. Se consideran un error de la naturaleza por estar atrapados en el cuerpo equivocado. Desde la infancia han experimentado deseo irresistible de pertenecer al sexo opuesto. Lo que desean es ser considerados socialmente como mujeres u hombres (según el caso), salir a la calle y concurrir a sus trabajos vestidos con ropa de uno u otro sexo según el caso, por lo tanto se orientan más hacia el endocrinólogo que hacia el psiquiatra pidiendo que se los transforme en mujeres u hombres según el caso mediante la supresión de sus órganos sexuales externos y parte de los internos y una terapia hormonal.



    NOCIÓN DE SEXO, TRATAMIENTO PSICOLÓGICO, HORMONAL Y QUIRÚRGICO

    No es posible abordar este tema sin previamente incursionar en la noción general del “sexo”, para lo cual tomaremos la clasificación del maestro Bonnet(19):
    1) sexo genético (integrado por el cromosómico y el cromatínico, ambos se determinan desde fecundación ovular);
    2) sexo endocrino (conformado por el gonadal - constituido por testículos, ovarios, hipófisis y suprarrenales, la gónada se orienta de acuerdo al sexo cromosómico, pero antes de diferenciarse, existe un tiempo muerto indiferenciado, en el que pueden tener lugar desviaciones del desarrollo normal sexo-gonadal - y el extragonadal - incluye tiroides y epífisis, que intervienen en lo que a masculinidad o feminidad se refiere);
    3) sexo morfológico (compuesto por los caracteres genitales - estos son los que indefectible e insustituiblemente intervienen en la realización de la cópula - y extragenitales - cumplen un papel diferencial en cuanto a la persona y en el juego precopulatorio -, y el copulativo o dinámico – integrado por los distintos tiempos de la cópula, que no son exactamente iguales para el hombre y la mujer);
    4) sexo psicológico (está dado por el componente endógeno que corresponde a la tríada cromosómico-endocrino-morfológico, y por un componente exógeno constituido por lo socio-ambiental, que tiene su representación en la educación y en el vestir); y,
    5) sexo jurídico (queda fijado con la inscripción del individuo en ocasión de su nacimiento, en el Registro del Estado Civil y de la Capacidad de las Personas).

    La cuestión del cambio quirúrgico de sexo ha de ser desmembrada en:
    A) cirugía mutiladora sexual;
    B) alcance de los derechos del individuo humano para resolver respecto de una intervención mutiladora sobre su propio cuerpo;
    C) alcance los derechos de la sociedad a oponerse que el individuo disponga libremente de su cuerpo.


    La transexualidad requiere de un tratamiento rehabilitador, es decir, adecuar psicológica, hormonal y quirúrgicamente el fenotipo, esto es, el aspecto externo, biológicamente normal, al sexo sentido psicológica e individualmente por cada sujeto. Objetivo que debe ser llevado a cabo por un equipo multidisciplinar que colabore en esta rehabilitación o reasignación del sexo. Para la reasignación del sexo son necesarias dos cosas:
    1) aniquilación de las características del sexo original, la cual siempre es incompleta;
    2) inducción de las características sexuales del sexo que uno se considera.

    A priori de la reasignación del sexo y luego de la misma, el tratamiento hormonal es imprescindible para la inducción y el mantenimiento de los caracteres del sexo al que se siente pertenecer el transexual. Tras la reasignación quirúrgica del sexo, este tratamiento debe continuar de por vida.

    El tratamiento hormonal de transexuales varones a mujeres consistirá en la supresión de las características del sexo original mediante una terapia de estrógenos, la principal hormona femenina, aplicada en suficientes dosis durante un período de tiempo, produciéndole al sujeto castración química parcial y la conversión femenina de las hormonas. Ambos efectos son temporales a menos que el tratamiento se continúe por años. Luego se producen cambios permanentes, tales como un grado de atrofia testicular. Si el tratamiento con estrógenos es discontinuo, el resultado es un gradual retorno al estadio anterior.

    La castración hormonal producida por las hormonas reduce la testosterona, generando una disminución de la libido, calmando al paciente. La longitud del pene no se reduce, pero por su estado de flacidez y acumulación de grasa infra-abdominal puede parecer más pequeño. Las erecciones espontáneas son suprimidas dentro de los tres meses, pero no desaparecen. Los estrógenos acarrean, además, el desarrollo de las mamas, así como también de los pezones y de la aureola. En relación al vello corporal invariablemente disminuye y luego de un tiempo largo desaparece realmente, con la excepción del bello púbico y axilar. Se desplaza grasa de los hombros y espalda hacia las caderas, con lo cual estas se incrementan de cinco a siete centímetros. Todos estos cambios pueden hacer feliz al transexual, pues desprecia todos y cada uno de las manifestaciones de su sexualidad masculina.

    El tratamiento hormonal de transexuales mujeres a varones consistirá en un proceso de virilización, pero la conclusión puede tardar de dos a cuatro años. Se usa testosterona y la adición de progestágeno para suprimir la menstruación de manera definitiva. El tratamiento con andrógenos suele provocar acné y efectos desfavorables sobre el perfil lipídico, que coloca a los transexuales hembras a varón en la categoría de riesgo de los hombres. Los cambios en el aspecto externo producidos suelen ser bastante satisfactorios. El clítoris se alarga en todos los sujetos, aunque en grado variable, y a veces es suficiente para relaciones sexuales satisfactorias con una mujer, toda vez que aumenta la libido tras el tratamiento andrógino. El tratamiento debe continuar tras la histerectomía.

    Como la mente del transexual no puede ser cambiada a su falsa orientación sexual, se infiere que la psicoterapia no tiene nada que ofrecerle. Desde que es evidente que la mente o psique de un transexual no puede ser adecuada a su cuerpo, es lógico y justificable intentar lo contrario, adecuar su cuerpo a su psique. Si tal pensamiento es rechazado, nos enfrentaremos con una terapia nihilista, la cual no es recomendable. Ergo, las dos medidas terapéuticas, aparte de la guía psicológica y vivir como una mujer, consisten en el correspondiente tratamiento hormonal y luego la cirugía modificadora del sexo.

    La técnica de la operación quirúrgica de adecuación del sexo morfológico al sexo psíquico de varón a mujer, consiste en tres pasos principales:
    1) castración (en la mayoría de las operaciones de conversión del sexo, los testículos son eliminados, aunque una de las razones por las cuales los cirujanos desean preservarlos intactos trasladándolos hacia el abdomen es por un tecnicismo legal: no pueden ser acusados de una operación que pueda estar tipificada. No obstante ello, la mayoría de los transexuales prefieren ser castrados y así remover todo aquello que implique masculinidad);
    2) amputación del pene o penectomía (la remoción del pene acarrea una dificulta técnica primordial: la preservación de la normal funcionalidad a pesar de la corta uretra, que requiere de constantes dilataciones, o incluso cirugía correctora); y,
    3) cirugía plástica para crear una vagina artificial y genitales externos o vaginoplastía (se crean los genitales externos lo más semejante posible a los de una mujer y se busca la funcionalidad de una pseudo-vagina. La piel del escroto es utilizada para conformar la labia majora, mientras que la piel del pene se destina a la formación de la labia minora. Para la creación de la pseudovagina se produce un agujero de ocho o más pulgadas de profundidad en el perineo, cerca pero muy por encima del recto. En vez de utilizar piel del cuerpo para formar el canal de la vagina, la piel es tomada del pene amputado y es invertida como el dedo de un guante. Este órgano con aspecto de tubo es luego insertado dentro del, previamente preparado, canal y usado para formar el interior del túnel que es destinado a ser la pseudovagina. La ventaja de utilizar la piel del pene amputado es que no tiene pelos y presenta terminaciones nerviosas que le permiten asemejarse a un verdadero órgano sexual. La pseudovagina requerirá ser sometida a un proceso de dilatación para evitar que se cierre).

    La técnica de la operación quirúrgica de adecuación del sexo morfológico al sexo psíquico de mujer a varón, consiste en:
    1) histerectomía total o ablación del útero, más la remoción de los ovarios u ovariectomía; y,
    2) mastectomía o extirpación quirúrgica de la glándula mamaria. A posteriori se continuará con el tratamiento hormonal de testosterona pero en menor medida, pues la menstruación ha sido erradicada por y para siempre luego de la ovariectomía.

    Hay cuatro motivos por los cuales los transexuales buscan adecuar su sexo físico al psíquico por medio de la operación de conversión del sexo:
    1º) motivo sexual (satisfacer sus impulsos y necesidades sexuales en relaciones heterosexuales);
    2º) motivo de género (la imperiosa necesidad de modificar su género, que tanta desdicha les produce);
    3º) motivo legal (desean ser reconocidos legalmente de acuerdo a su sexo luego de la intervención quirúrgica, para lo cual requieren el cambio de su estatus sexual); y,
    4º) motivo social (al no ser adecuado su sexo morfológico al psíquico, son estigmatizados y discriminados, por lo cual tienden esconderse de la sociedad, lo cual cambia a partir de la transformación).

    En consecuencia, el transexual es quien no está conforme con su sexo anatómico endocrino, pues psicológicamente siente que pertenece al sexo opuesto. Siente extrañeza por su propio cuerpo y asco por los órganos genitales de los que están dotados, e intentan corregir la situación mediante hormonas y una intervención quirúrgica. Por ende, está en juego su identidad sexual, y por lo tanto su identidad personal, es decir su derecho a la identidad, un derecho existencial de cada ser humano. En esta línea de pensamiento, estimo que es estigmatizador inferir, como lo hace el Dr. Alberto Bueres, que: “la inversión sexual, desde ningún punto de vista justifica el tratamiento quirúrgico destinado a cambiar el sexo, dado que es imposible fabricar órganos genitales del otro signo con funcionalidad y, por encima de todo, el sexo es un complejo estructural inmodificable.”

    No obstante que el sexo de todo ser humano no puede ser modificado en bloque, el transexual siente realmente y está racionalmente convencido de ser víctima de un trágico error de la naturaleza que ha operado una fractura entre la psiquis y la realidad corporal, y a pesar de que sólo modificaría su sexo morfológico y gonádico mediante la intervención quirúrgica, así como su aspecto y apariencia física con el tratamiento hormonal, el sexo genético estaría en desacuerdo por cuanto este no puede ser cambiado o alterado de manera alguna, con lo cual podríamos inferir que nos encontramos ante un sexo neutro o un tercer género, o bien ante un sujeto que tiene la apariencia de hombre pero que genéticamente es mujer o a la inversa, pero ello no preocupa al transexual por cuanto mediante la operación de conversión del sexo realmente logra armonizar su psique a su “desorden o desequilibrio” físico.

    Gastón Federico Blasi
    Editado por última vez por Anoshvan; http://www.escortsxp.com/foro en 12/16/10, 23:36:10. Razón: proveer una sintesis.

  • #2
    Respuesta: Viviendo en el cuerpo equivocado...

    que largo!! ni en pedo leo todo ese choclo. No podras hacer una sintesis?

    Comentario


    • #3
      Respuesta: Viviendo en el cuerpo equivocado...

      Porque un reality tiene que servir para algo más que tratar de mirar un bulto.

      Esta tarde, mientras me pintaba las uñas, y viendo a Alejandro, el participante 19 de GH, me puse a pensar. Tecnicamente que es?. Gay?, Travesti?, Transexual?... What?.
      Indagando en la red encontre el informe que está más arriba, editado, semi resumido y resaltado en rojo... por si alguien le interesa leerlo.

      Comentario


      • #4
        Respuesta: Viviendo en el cuerpo equivocado...

        Originalmente publicado por Anoshvan Ver Mensaje
        por si alguien le interesa leerlo.
        Jo, jo, jo, jo...

        Recién leia el hilo sobre GH2011 y coincido en que hay cosas mucho más interesantes en la tele para ver.
        Pero no coincido en que no sea digno de una mirada más profunda, sobre todo de parte de nuestra colectividad.
        Estoy sorprendido, (joda, no me sorprende un carajo, pero hay que ponerlo porque es politicamente correcto decirlo).

        En un ambiente en donde la mayoría tiene un carnet vitalicio del club "Adictas a la Pija", que puede importarles la miseria ajena?.


        Una torta que decide liberarse... y con toda la familia en contra. Pero a pesar de eso lucha por lo que la hace feliz.

        Un gay alejado del estereotipo de "marica escandalosa", perfil instalado en el imaginario popular, que muestra que no somos siempre plumas.

        Y una persona que busca encontrarse, mitad hombre, mitad mujer... casi nada.

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