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Comportamiento... en la Sala

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  • Comportamiento... en la Sala

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    Caro Marchesediposa...

    Se que Ud., podra aportarnos otras formas de comportamiento para estar en la Opera, para que los legos como yo, no hagamos el ridiculo o seamos horteras en la Sala.


    Lo que pongo, solo tiene el afan de lo hilarante y espero no sea malinterpretado por los eruditos del "bel canto".

    Agur


    "Manual de Cardona" para asistir a "Macbeth"

    Intranquilos ante la inminencia de esta ópera, numerosos lectores han requerido publicar a tiempo el capítulo pertinente de este célebre Manual, para salir socialmente con bien de la situación. Cardona, un sabio crítico en estas artes, entrega útiles consejos.


    Llegue antes de las 19:00 horas, para no esperar en el foyer hasta las 20:10 (los dos primeros actos se presentarán juntos). No olvide que, a causa del terremoto, la entrada es temporalmente por Tenderini. No intente forzar la entrada por San Antonio: fracasará, y el retraso resultante puede serle fatal.

    Los cuatro actos han sido agrupados en dos bloques . El primero dura una hora 20 minutos; el segundo, una hora, con un solo entreacto de 20 minutos. Todo habrá terminado alrededor de las 21:30 horas.

    La pronunciación correcta es "Macbéth", no "Mácbeth" . Y no pretenda llamar la atención utilizando la italianización "Macbetto". Simplemente, no se usa.

    Puede leer los sobretítulos, pero sea discreto . Se presume que usted conoce perfectamente la obra de Shakespeare (la ha leído y la ha visto en Chile y en el extranjero varias veces; nadie le pedirá precisar, pero en caso de emergencia, mencione vagamente Londres).

    Para refrescar la memoria, recuerde que el programa de sala no está sólo destinado a servir de abanico : contiene un breve resumen del argumento que puede revisar rápidamente, so pretexto de que se está informando sobre los artistas. El elenco es de categoría internacional, puede elogiarlo tranquilamente. Es más prudente dejar las críticas a los críticos. Los más importantes son el barítono (Macbeth) y la soprano (Lady). El tenor (Macduff) y el bajo (Banquo) sólo tienen un aria cada uno. El joven director, Rani Calderon, concertista en piano además, es una potencia emergente, habla siete idiomas y tiene el mundo de la fama por delante. Retenga su nombre.

    Según desee o no referirse a su propia edad, en el foyer puede mencionar o no que asistió a producciones anteriores en el Municipal: las hubo -y muy notables- en 1968 (con Sherrill Milnes en el rol titular), 1985, 1993 (con Leo Nucci) y 2003. Impresionará si desliza en passant que admiró la producción de 1985, cuando Sylvia Sass cantó la Lady, y el presupuesto era tan exiguo, que el metteur en scène Pier Luigi Samaritani creó una escenografía genial prácticamente sólo con telones negros y un juego de luces que ponían de relieve a la gran trágica (use ese giro) además de gran cantante que era la Sass (al apellido de una diva está permitido anteponer el artículo "la" -la Callas-). No está permitido hacerlo con tenores, barítonos ni bajos (no es admisible decir "el Pavarotti"). Puede sostener que, con medios mínimos, fue el "una de las cosas más bellas que haya visto en el Municipal" (se subentiende que Ud. ve ópera a menudo en otras salas del planeta). No se tiente a decir que vio hace poco una nueva producción de Samaritani en Europa: desgraciadamente él murió en 1994.

    Esta vez, la producción es de Hugo de Ana, una celebridad mundial top . Ha presentado trabajos espectaculares en nuestro teatro, como "Werther" de Massenet (pronuncie Masené, claro está; hay registro de una buena posición social destruida sin retorno por pronunciar Masénet), "Cuentos de Hoffmann", "Eugenio Oneguin", "Lucrezia Borgia" y "La favorita", entre otros. Como Ud. bien sabe, de Ana es muy audaz, de modo que asuma con obvia naturalidad cualquier desnudez real o simulada en escena. Y tenga presente que ya el cine de Polanski nos mostró a Lady Macbeth en estado de naturaleza, ¡en 1971! Los aquelarres en la Escocia del siglo XI no eran una reunión de señoritas en 1910, y en cualquier caso verá apenas un atisbo de lo que ve en cualquier pantalla de cine o TV, sólo que aquí con el buen sentido artístico que garantiza de Ana. Olvídese de las brujas con su caldero de libro infantil, y apréstese para tecnologías electrónicas de avanzada. Es lo que Ud. ve cuando asiste a la ópera en Europa, en la costa oeste de EE.UU. y, hoy por hoy, hasta en el antes conservador Met. Maneje estos conceptos en su conversación de foyer.

    En ningún caso se empantane Ud. en la polémica en curso sobre ópera y modernidad en las producciones . Eso no puede terminar bien. Manifiéstese abierto a "juzgar caso a caso, por su mérito". Generalice diciendo que "hay aberraciones y aciertos tanto en producciones tradicionales como modernistas". Si no tiene más remedio que pronunciarse, afirme con ponderación que "estos fenómenos son pendulares", y que "en algunos países como Francia se advierten indicios de saturación ante los excesos de ciertos productores que traicionan el espíritu del compositor". Son frases difíciles, pero ensáyelas en el auto rumbo al teatro: son las que usan los cantantes internacionales cuando son preguntados al respecto. Y cambie de tema apenas pueda.

    Le será decorativo recordar que Macbeth es un personaje histórico (reinó efectivamente desde 1040 y murió en batalla el 15 de agosto de 1057, pero no necesita retener estas fechas). Su erudición hará enmudecer si, champagne en mano, hace saber que el nombre de pila de la Lady era Gruoch (pronuncie Gruac). Pero cautela: parece que ni Shakespeare sabía esto, y puede exponerlo a preguntas sobre la historia medieval escocesa.

    Los aplausos: aquí no es como en el ballet , donde puede estallar en entusiasmo mientras la bailarina o el bailarín o están deslumbrando con 30 fouettés o un grand jetté de ocho metros. Aquí se aplaude después de que el cantante termina su trozo de lucimiento. Excepción: puede hacerlo (brevemente) si queda maravillado por el primer golpe visual de una escenografía cuando se abre el telón.

    En el primer acto, aplauda cuando las brujas han concluido sus profecías a Macbeth y Banquo . Guarde reservas para el cuadro siguiente, cuando Lady Macbeth lee la carta y -buena esposa interesada en la carrera de su marido- concluye que éste sería un rey mucho más idóneo que el viejo Duncan. Atento a cuando ella comience a leer "En el día de la victoria...". Aplauda después de que ella diga "Asciéndeme a reinar" (ella no descuidaba su propia situación). Sigue la acción, dúo entre Macbeth y la Lady. Despachan al rey, espléndido finale primo con sexteto y coro. Aplauda.

    Sin intervalo, el segundo acto. El matrimonio Macbeth, ya coronado, planea la muerte de Banquo , para que su descendencia no reine. Grande y difícil aria de la soprano: "La luz languidece". Si resulta bien (es previsible que sí), puede aplaudir mucho. Incluso gritar "Brava!" ("Bravo" debe reservarse a los varones, y "Bravi!" o "Bravi tutti!" a todos los artistas cuando salen a saludar al final). Cambio de cuadro: coro de sicarios que a viva voz se instan recíprocamente al silencio. Banquo canta famosa aria "Cómo se precipita del cielo". Si lo hace bien, recompénselo con un fuerte aplauso, porque acto seguido lo matan y después sólo reaparece como espectro mudo.

    Nuevo cuadro, gran banquete. Exigente brindis de la Lady: "Se colme el cáliz". Merece aplauso , pero es riesgoso aventurarse a hacerlo primero, porque la acción no se interrumpe y Ud. puede no acertar al momento correcto. Espere a que lo hagan otros muchos. El referido espectro arruina la fiesta.

    ¡ Intermedio! Mantenga la serenidad , ya tiene elementos para atravesarlo con decoro, y los saludos, preguntas por la familia y generalidades de buena crianza salvarán la mitad de esos 20 minutos. Usarlos para fugarse es de pésimo tono.

    Retorne a su asiento a tiempo para no pisotear a media fila en medio de la oscuridad. Macbeth va a consultar nuevamente a las brujas. Al parecer, Hugo de Ana ha reservado muchas de sus mejores cartas visuales para este cuadro fantasmagórico.

    Sin intermedio, al cuarto acto. Los escoceses de oposición a los Macbeth cantan "Patria oprimida", que no le sonará tanto como "Va pensiero", pero apláudalo , porque es el punto alto del coro. Acto seguido, la única aria de lucimiento del tenor "¡Ah, la paterna mano...!". Aplauda, Ud. la reconoce, por cierto, porque se la ha oído a Pavarotti.

    Punto culminante de la velada, el sonambulismo de Lady Macbeth. Escena excelsa, disfrútela . Ella está por morir y ya no cantará más, de manera que si resulta como se anticipa, exprese su aprobación con aplausos, "Brava!" y hasta "pataditas" (tamboreo controlado de sus pies contra el piso, mientras permanece sentado. Esta forma de celebración máxima está socialmente permitida por la tradición en el Municipal, pero no se conoce su efecto sonoro desde que, en la restauración post terremoto, fue retirada la alfombra bajo las butacas, y las pataditas serán ahora sobre piso de madera. No se trata de emular a un sismo. En todo caso, no prodigarla de modo extemporáneo. Espere a que lo hagan las localidades más altas u observe de reojo si lo hace algún connoisseur acreditado que esté en su campo visual.

    Cuadro final: se precipita la ruina de Macbeth . Aria en que el barítono reflexiona sobre lo que no tiene: "Piedad, respeto, amor". Un punto alto de la partitura, aplauda después de que él diga "Sólo la blasfemia/ será tu canto fúnebre". Ya no tendrá más ocasión de lucimiento mayor. Si se siente suficientemente seguro de sí, a la salida deslice algo relativo a que asistimos a la versión revisada por Verdi en 1865 ("versión para París", del compositor ya maduro), que es la que habitualmente escuchamos en vez de la original, de 1847 ("versión de Florencia"), anterior a "Rigoletto" y obra del Verdi temprano.

    En los saludos de los artistas al final, es de buen tono aplaudir largamente . Emprender una estampida hacia la salida da la impresión de que Ud. no nació para estos ambientes. Si hay entusiasmo, puede participar en una ovación de pie, pero observe primero qué hacen los demás.

    En fin, como este Manual lo ha advertido una y otra vez, nada, inapelablemente nada justifica que ingiera bombones u otras menestras durante la representación . Ud. no está en un auto-cine, la situación es muy otra. Y no se engañe: si lo intenta a hurtadillas, la acústica de la sala lo delatará por 50 asientos a la redonda, y su categorización social será asignada, con toda razón, a los rangos más bajos. Se presume que el público vino a escuchar a Verdi, no sus procesos deglutivos.

    http://diario.elmercurio.com//2010/0...FAC0C1F7A3.htm

    Agur!


    P.S.:

    Si Ud. pudiera pegar la fotos de Rani Calderon, estoy seguro que Tulipan lo propone para el chico de agosto !!!
    "... estoy convencido de mis propias limitaciones: y esa conviccion es mi fortaleza". M K G

    "El problema con el mundo es que los estupidos estan seguros de si mismos y los inteligentes llenos de dudas" Bertrand Russell
Trabajando...
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